sábado, 7 de febrero de 2009

Jesús, María y José en Evangelio 2009


La Sagrada Familia en la portada de Evangelio 2009

Te ofrezco la portada de Evangelio 2009. Esta publicación preparada por José A. Puche, O. P. contiene los evangelios de todo el año y adicionalmente trae las citas bíblicas correspondientes a la primera lectura y al salmo.

Después de cada evangelio trae una oración dirigida a Jesús que ayuda a hacer una petición inspirada en el texto evangélico y ofrece alguna cita de Pablo que ilumine lo que resta el año dedicado a él. Como sabemos el Papa Benedicto XVI convocó, el 27 de junio de 2007, en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, un Año Paulino que tendría lugar de junio de 2008 a junio de 2009. Por esto, en esta publicación, las citas tomadas de los cartas paulinas son ofrecidas hasta el mes de junio.

En la portada de este pequeño libro de evangelios encontramos una imagen de La Sagrada Familia con Juan Bautista niño.

En ella se contempla a María que recibe una luz especial. La Virgen tiene al niño en sus rodillas y reclinada en su pecho. El pequeño tiene una cruz entre sus manos que hace alusión a la pasión y Jesús niño tiene fija su mirada en el cielo.

En el fondo se contempla a José que contempla, en penumbra, devotamente, a su esposa y a su hijo.

Finalmente se ve al pequeño Juan el Bautista con su típica túnica de piel de camello y con una cruz de cañas que tiene una filacteria con parte de la leyenda en latín: Ecce Agnus Dei qui tollis peccata mundi: Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1, 29). La mirada del pequeño Juan no es hacia ninguno de los personajes de la Sagrada Familia sino a nosotros invitándonos a descubrir en Jesús al Cordero de Dios.

Esta pintura es atribuida a Giovanni Battista Salvi conocido como Il Sassoferrato (Este nombre hace referencia a Sassoferrato al pueblo en donde nació Giovanni Battista).

A continuación te presento algunos datos de este pintor italiano.

"Giovanni Battista Salvi nació en Sassoferrato en el 1609. Su padre era un pintor local llamado Carpinio (los restos de uno de sus frescos se pueden ver aún en el Monasterio de San Francisco de la ciudad). Es probable que Giovanni Battista haya recibido su primera formación en el taller del padre. No hay documentos sobre su estancia en este lugar, sin embargo parece que dejó la región de Marcas (Marches) yendo hacia Roma, aún joven.

Las primeras pruebas de su presencia en Roma, se remiten al 1641, cuando realizó una pintura para la Iglesia de San Francisco de Paula. El año siguiente, la Princesa Pamphili di Rossano le encargó realizar una de sus pinturas más conocidas, Nuestra Señora del Rosario, para la Iglesia de Santa Sabina.

En el período de su matrimonio, en 1648, vivió en la Parroquia romana de San Salvatore ai Monti, el barrio de los artistas. Durante los treinta años posteriores, no hay documentación sobre su estancia y ninguna de sus pinturas tiene fecha o firma. En 1683, el Cardenal Chigi presentó el autorretrato de Il Sassoferrato, que el autor había pintado cuando era más joven, para Cosimo III de los Medici. El autorretrato es ahora conservado en la Galleria degli Uffizi en Florencia.

Su testamento data del 29 Junio 1685. Murió poco más tarde, dejando seis hijos.

A pesar de que se conoce tan poco de su formación artística, el influjo de los pintores de la escuela de Bolonia, como Domenichino, Guido Reni y Guercino, se puede reconocer en su producción. Sin embargo, su primitivismo y su calidad artística precedente al estilo de Rafael, lo diferencian de sus contemporáneos. Su 'Virgen con el Niño dormido' se puede admirar en la Galleria Nazionale delle Marche en Urbino".

P. Óscar Alejandro, m. j.

Datos de Salvi tomados de:



viernes, 6 de febrero de 2009

Un canto del siglo XIX dedicado a San José en Mission road


Un espacio para San José en la producción musical Mission road

El pasado 26 de agosto de 2008 fue lanzado el disco: Mission Road (Camino de misión) del conjunto coral estadounidese Chanticleer. Esta producción fue lanzada en 2 discos en formato cd y dvd. Es un disco de la Warner Classic (USA).

Las obras que propone esta grabación son de autores que vivieron entre el siglo XVIII y XIX.

En esta producción encontramos una eucaristía compuesta por el franciscano Juan Bautista Sancho (1772-1830). “Sancho llegó a California en 1804, sirvió a lo largo de sus veintiocho años carrera misionera en la Misión San Antonio de Padua. Durante los años 1795-1797 mientras él estaba Director del Coro en el Convento de San Francisco, en Palma, Mallorca, Sancho copió una gran cantidad de música, más de 170 páginas que contenían alrededor de cuarenta obras que llevó consigo a California. Tenía también, en su posesión, por lo menos otro manuscrito de música que contenía en tres lenguas, dal segno aria con acompañamiento orquestal”.

“Probablemente Sancho es la persona que más trajo copias de cuatro Misas orquestales diferentes, dos por Ignacio Jerusalén (Maestro de la Capilla en la Catedral de México, D.F. de 1749-69), una por José Francisco Javier García Fajer (Il Spagnoletto: el Españolito) y quizás otro compositor, de California, obras que actualmente se encuentran en el Archivo de la Misión Santa Bárbara y en Archivo Arquidiocesano de Los Ángeles (un trabajo de Jerusalén en cada biblioteca ha recibido un reciente grabación en disco compacto) los propios manuscritos de Sancho revelan que fue un pianista y un músico de capacidad significativa, sobre todo en el uso y realización del bajo figurado. Sus manuscritos contienen los dos únicos villancicos conocidos por haber sido ejecutados en la California española”.

En esta producción se encuentra también una obra de otro franciscano Florencio Ibañez. “Ibáñez fue maestro de coro en el Convento de Nuestra Señora de Jesús, Zaragoza, y también en el Convento franciscano en Calatayud. Él se unió al coro de la Universidad de San Fernando Rey, México, D.F., de 1770 a 1774. Cuando se transfirió a la provincia de Michoacán llegó a ser maestro de coro en San Miguel de Allende hasta 1781. En 1801, llegó a California dónde produjo por lo menos un manuscrito de música en la Misión Santa Clara y escribió una Pastorela que se divulgó ampliamente a lo largo de California”.

Y dos composiciones de Manuel de Zumaya (Ciudad de México, 1678 — Oaxaca, 1755). “Manuel de Zumaya, fue un compositor, organista y director de coro mexicano, que suele ser considerado el representante más prolijo del barroco musical en el continente americano. Fue autor de la primera ópera mexicana, La Parténope (1711) con un libreto que luego utilizaría en 1730 Georg Friedrich Händel para una ópera del mismo nombre”. “Fue maestro de capilla de la Catedral de México desde 1715. Años más tarde pasó a la Catedral de Oaxaca, donde ocupó igualmente el magisterio de la capilla musical”.

La feliz particularidad de esta producción es que en ella se encuentra un tema de salida dedicado a San José titulado: Dulce esposo de María. No obstante a que no se ofrece dato alguno respecto al autor, sabemos que fue un canto compuesto en el año de 1813. La interpretación de esta obra anónima dedicada al padre de Jesús tiene una duración de 8 minutos 39 segundos.

Datos y carátula del Cd tomados de:
http://www.hbdirect.com/album_detail.php?pid=1036989

Datos de Ibáñez y Sáncho tomados de:
http://www.ca-missions.org/summers.html

Datos de Manuel de Zumaya tomados de:
http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_de_Sumaya

P. Óscar Alejandro, m. j.

jueves, 5 de febrero de 2009

San José en el ícono de la presentación de Jesús


Icóno de la presentación en el templo

Te presento la portada del Misal mensual de Buena Prensa correspondiente al mes de febrero (año 5, n. 58) en el que se nos presenta un hermoso ícono de la presentación de Jesús en el templo.

Este ícono en el lenguaje iconográfico oriental es conocido como hypapante, es decir encuentro.

La figura central que contemplamos en el ícono es la Virgen María quien que pone en los brazos de Simeón a Jesús, éste abraza al niño y al mismo tiempo anuncia a lo que sucederá con este recién nacido. Atrás de Simeón se ve la profetiza Ana la anciana quien al contemplarlo habló de él a todos los que esperaban la liberación de Israel (Lucas 2,38).

Y tras de María vemos a José quien lleva, como padre en la presentación de Jesús, un par de tórtolas, el signo más humilde, como signo del rescate del primogénito (Éxodo 13, 2; Levítico ,7).

P. Óscar Alejandro, m. j.
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miércoles, 4 de febrero de 2009

Acerca de la paternidad de San José


14 01 2009. La paternidad de José y la maternidad de María.

Antes de escuchar la última conferencia de Timadeuc, yo no tenía mucha “devoción” a San José. Ahora me doy cuenta de su importancia como modelo de la verdadera paternidad, la del don más perfecto posible de sí mismo. José es el que como esposo de María se entregó primero totalmente al “cuidado” de Jesucristo en la fragilidad de su pequeña infancia y de toda su existencia terrestre, y se puede decir, está igualmente dedicado a Jesucristo entre los hombres hasta el fin de los siglos.

Uno se atreve pues a decir con Zundel que José es el padre de Jesús, y más aún, que él es el modelo de todos los padres sobre la tierra, ya que es “más padre que todos los padres”. Se trata de la paternidad según el modelo infinitamente misterioso pero lleno de sentido, de la paternidad del Padre celestial, Padre por excelencia de Jesucristo, y en un sentido único, Padre de Jesucristo, Padre en la santa Trinidad del Hijo bien amado en el cual pone eternamente toda su complacencia, Padre que es sólo su relación de desapropiación total con el Hijo amado: ¡Él no es sino Padre!

La paternidad según la carne, la paternidad biológica, no es sino un derivado de la paternidad del Padre, única paternidad absolutamente auténtica de la cual debe “aprender” toda otra paternidad.

Sucede pues aquí algo de lo que sucede con la maternidad de María, derivada también de la paternidad – tanto como maternidad, como le gustaba decir a Zundel - del Padre de Jesucristo.

No nos atrevemos a decir, no podemos, que José es el padre de Dios, pero de María la Iglesia nos enseña a decir que ella es la madre de Dios. Su maternidad de Jesucristo, no según la carne ya que es el Espíritu de Dios el que la hace fecunda, su maternidad de Dios, y de todos los hombres, es una maternidad según el Espíritu, una maternidad eminentemente Espiritual, y por eso mucho más real, tanto de Dios como de todos los hombres. La paternidad de José es evidentemente también eminentemente Espiritual.

Lo que es necesario desarrollar aquí, y que es también importante, es que José es el esposo de María y María la esposa de José, también respecto de la realidad más profunda, más esencial, de la unión nupcial, respecto de la realidad de la unión nupcial con el Señor, a la cual está llamado todo hombre en la Iglesia: finalmente no hay otro camino para salvarse y vivir la vida eterna, ya que la vida eterna es siempre orientación hacia la unión nupcial y su realización, eternamente en camino de realización, al mismo tiempo que ya realizada, unión nupcial no sólo con el Señor y la Trinidad Santa, sino, siempre en la Trinidad, unión nupcial con la humanidad entera y con cada uno de sus miembros.

En su unión con María, José es el modelo de esa unión que se concretiza y se realiza, se verifica, en y por el don entero de él mismo. Y justamente la escena en que José piensa en repudiar a María y luego recibe su anunciación, la manera misma como vive esas “cosas” es la manifestación misma del don perfecto de sí mismo.

Ellos son tan perfectamente esposos que finalmente es imposible rezar a María sin rezarle al mismo tiempo a José, tan unidos están, por la unión misma que eternamente hace uno al Padre, al Hijo y al Espíritu.

Y no solamente José nos ofrece el modelo de toda paternidad auténtica, sino también el de la más auténtica unión en el matrimonio, en el cual la unión de los cuerpos no es sino un derivado, necesario para el desarrollo de la especie. El celibato consagrado toma aquí todo su sentido porque hace vivir desde aquí abajo la paternidad y la maternidad auténticas. Ya no es renuncia a tener hijos, puesto que hace que sean consagrados los padres y madres de todos los hijos del mundo.

¡Y no quita nada a la paternidad de José o a la maternidad de María el hecho de decir que todo hombre está llamado a la misma maternidad y a la misma paternidad! En el paraíso, las perspectivas son tan diferentes. Hay que comenzar a hacerlas nuestras. ¿Sería José el sacramento de la paternidad divina?

¡Sé feliz, María! ¡Sé feliz, José, padre de Jesús y de los hombres! ¡El Señor es contigo, María! ¡El Señor es contigo, José! ¡Benditos sois entre todos, y Jesús, vuestro hijo es el Bendito!

Santa María, madre de Dios, san José, padre de Jesús, ¡enseñadnos desde ahora la verdadera paternidad y la verdadera maternidad de nuestro Dios que vamos a vivir eternamente en el paraíso! Rogad por nosotros, pecadores, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Tomado de:

martes, 3 de febrero de 2009

San José, uno de los protagonistas en el museo Davia Bargellini


El nacimiento boloñés en el museo Davia Bargellini

Los Museos civiles de arte antiguo en una reciente campaña de restauración se interesaron en numerosas piezas del nacimiento boloñés conservado en el museo Bargellini; los museos decidieron promover una muestra, a cargo de Silvia Battistini y Antonella Mampieri, que valorice toda la colección.

Con tal ocasión, a continuación de una cuidadosa restauración hecha por Pietro Antoni en el laboratorio de los Museos civiles del arte antiguo, se podrán admirar los elementos más apreciados del nacimiento en un nuevo decorado que resaltará mejor la belleza del elaborado y el significado simbólico-religioso.

Las imágenes expuestas en arcilla polícroma son la expresión más alta del tradicional nacimiento boloñés donde junto a los protagonistas principales (La Virgen, el Ñiño, San José y los Magos) aquí les es dado un aspecto magnifico, se alternan personajes que pertenecen al mundo popular pastores y campesinos algunos de los cuales asumen un significado simbólico, de hecho no pueden faltar la Maravilla, el Dormilón, y la Adoración que representan en diverso modo la reacción de la humanidad de frente al milagro: la Maravilla extiende los brazos y alarga la boca, manifestando el asombro del reconocimiento; la Adoración, se pone una mano sobre el pecho y se levanta el cabello al experimentar el devoto respeto: el Dormilón, un joven pastor o campesino dormido con una botella al lado representa aquella parte del pueblo sorda a la voz del evento porque está presa de las diversiones y del ocio.

El pesebre típico de Bolonia está muy lejos de la fastuosidad de materiales y de la riqueza de las piezas que tiene el nacimiento napolitano, sin embargo alcanza niveles cualitativos muy altos en el modelaje de la arcilla y de profunda sugestión emotiva sea cuando es realizado por grandes maestros, a quienes se pedía ocasionalmente un pesebre (Giacomo de Maria, Giovanni Putti, Angelo Gabriello y Domenico Pio, Filippo Scandellan), sea cuando es producto de los anónimos “bambocciari” (marioneteros) que elaboraraban a molde imagencitas más económicas para vender en la feria de Santa Lucía.

La iniciativa incluye también Centro de Estudios Populares, en particular Gioia e Fernando Lanzi, que colaboraron en la preparación y divulgación del evento.

Nota: La exposición de esta muestra fue del 5 de diciembre al 1 de febrero de 2009.

Tomado de:

http://www.comune.bologna.it/cultura/eventi.php?id=27616

Traducción del italiano: Óscar Alejandro, m. j.

lunes, 2 de febrero de 2009

Las fallas de Valencia en honor de San José


Fallas de Valencia 2009

LAS FALLAS DE VALENCIA

También llamadas fiestas josefinas o festes de Sant Josep (en valenciano) se celebran en honor a San José, patrón de los carpinteros. Está catalogada como fiesta de Interés Turístico Internacional. La denominación de Fallas corresponde a las construcciones artísticas de materiales combustibles en su conjunto, que representan figuras conocidas como ninots y composiciones de elementos. A lo largo de la historia los materiales han ido evolucionando, pero tradicionalmente, estos ninots eran de cera. Actualmente las figuras más voluminosas se hacen de corcho blanco, ya que permiten formas más ligeras y de mayor tamaño.

En Valencia, con la costumbre de extender el nombre a todos los aspectos, también se extiende éste a la denominación genérica de la festividad así como a la agrupación de vecinos que constituyen la comisión fallera, siendo sus integrantes conocidos como falleros y falleras. Cada comisión fallera, cada grupo de falleros, planta una falla (un monumento) que entra a concurso. Es una fiesta con una arraigada tradición en la ciudad de Valencia y poblaciones circundantes. Actualmente, esta festividad se ha convertido en un atractivo turístico muy importante. Sus orígenes son realmente sencillos, una simple quema de desechos de los talleres de carpintería. Pero la inventiva del pueblo valenciano le ha ido aglutinando todos los rasgos propios de su cultura e historia.Se podría decir que son los carnavales de la ciudad de Valencia, en donde toda la picaresca y crítica se vuelca en los monumentos (de tal manera que, al quemarlos, se eliminan los problemas y males), también en esta fiesta se unen varios aspectos que definen una cultura, ellos son el fuego, la música, la pólvora, y la calle. Casi en cada calle de la ciudad hay un Casal Faller, que durante todo el ejercicio busca fuentes de ingreso para poder pagar la fiesta y su propio monumento. Además, normalmente cada comisión consta también de una comisión infantil, formada únicamente por niños, que también planta su propia falla. Las Fallas infantiles miden, como máximo, 3 metros de diámetro y están compuestas por figuras de estética más próxima al mundo de los niños y generalmente no muestran temas críticos.

Desde el 15 de marzo hasta el 19 de marzo los días y noches en Valencia son una fiesta continua. Pero ya desde el 1 de marzo se hacen mascletás, espectáculo de petardos y fuegos artificiales, en el que se obtienen composiciones musicales a través del ruido de los cañones de pólvora. Estos espectáculos tienen lugar en la Plaza del Ayuntamiento, en el centro de la ciudad, a las 14:00 horas. Algunas comisiones falleras disparan "mascletaes" junto a sus casales durante la semana fallera.

Las Fallas se clasifican en categorías ordenadas por presupuesto (Especial, Primera [A,B], Segunda [A,B], Tercera [A,B,C]..., Séptima C), y dentro de cada categoría se organiza un Concurso en el que se elige la mejor Falla. Para ello se valoran las diferentes cualidades: monumentalidad, riesgo, temática, colorido, etcétera. También se elige el mejor ninot indultat (el muñeco indultado), que se salvará de la hoguera. Estos premios no suponen ninguna recompensa material, sólo la satisfacción del premio obtenido, que se indicará con un banderín en la falla hasta el día de "la cremà". Aunque los premios son un orgullo para las comisiones de todas las categorías, la protagonista en los medios de comunicación es la Sección Especial. En ésta participan las fallas más caras de la ciudad. Dinero que se recauda entre los falleros de cada Falla y de otros elementos como por ejemplo: premios recibidos, exposiciones en la calle (calles decoradas y/o iluminadas), visitas por el recinto interior de la falla o la venta de loterías. En los últimos años los patrocinadores comerciales han cobrado gran importancia en la economía de las comisiones falleras que, sobre todo en las categorías más importantes (Especial y RbD), constituyen la principal fuente de financiación de los monumentos falleros. Aunque el objetivo de las Comisiones es construir la falla para la fiesta de San José, durante el resto del año en cada casal se realizan actos festivos, culturales y sociales de todo tipo, que hacen de las comisiones falleras uno de los principales ejes de la vida asociativa y del entramado social de Valencia y los demás municipios donde se celebra esta fiesta.

Las Fallas se instalan en la calle el 15 de marzo por la noche, el día de la plantà (viene del verbo: plantar, no olvidemos la tradición agrícola de este pueblo). Últimamente, y dadas las dimensiones de algunas fallas, el acto de la plantà se adelanta varias semanas (en 2008, Nou Campanar comenzó su plantà el 27 de Febrero) y necesita de la ayuda de grúas. El acto en el que se quema la falla se denomina la cremà (la quema). Como complemento a los letreros, algunas Comisiones editan un folleto o llibret en el que se explica mediante versos satíricos el contenido de la falla. Este género se inició en el siglo XIX con el autor suecano Bernat i Baldoví, y experimentó su máximo auge en los años 50 y 60 del siglo XX, gracias a autores como Emili Panach o José Bea Izquierdo.Intimamente ligadas a las Fallas están la pólvora y la pirotecnia que llegaron a Valencia con los musulmanes, y desde entonces siempre han ido unidas con las festividades del pueblo valenciano. Siendo éstas unas fiestas representativas de dicho pueblo, se entiende que tal elemento no podría faltar en todo festejo popular.

PROGRAMACIÓN

MIÉRCOLES 4 Y JUEVES 5 DE FEBRERO

10:00 a 14:00 y de 16:00 a las 21:00 horas.
Recepción de los "Ninots" en la Carpa de Nuevo Centro, con destino a la Exposición del Ninot a celebrar en dicho lugar.

SÁBADO 7 DE FEBRERO

A las 12:00 horas

Inauguración de la Exposición del "Ninot" y "Ninot Infantil" de 2009

Presentación del LIBRO OFICIAL FALLERO 2009

Finalizada la misma, disparo de una Mascletá a cargo de Gori y patrocinada por Helados Nestlé.

DOMINGO 22 DE FEBRERO

A las 07:30 horas

Gran Despertá desde las calle de la Paz hasta la Plaza del Ayuntamiento. Seguidamente se ofrecerá un desayuno fallero, a todos los participantes en la misma.A las 10:00 horas

En la Plaza del Ayuntamiento: Final del Campeonato Fallero de Pelota Valenciana.A las 13:00 horas

Entrada de Bandas de Música que partirán desde la Plaza de la Virgen pasando por la Plaza de la Reina y calle de San Vicente, para convergen en la Plaza del Ayuntamiento donde se interpretará conjuntamente, el Pasodoble Fallero.

A las 14:00 horas

MASCLETÀ en la Plaza del Ayuntamiento.

A las 20:00 horas

CRIDA, desde las Torres de Serranos. Finalizada ésta EFECTOS DE LUZ Y COLOR. A continuación, la comitiva se trasladará a la Real Basílica de la "MARE DE DEU DELS DESAMPARATS".

Tomado de:

domingo, 1 de febrero de 2009

Primer Domingo dedicado a San José antes de su solemnidad


Los siete Domingos de San José

Dolores y Gozos de San José

Necesitamos silencio interior y exterior que nos permitan el diálogo con Dios y con los santos, y a eso tiende esta popular devoción. Los Dolores y Gozos se pueden meditar, uno a uno, durante los siete domingos que preceden al 19 de marzo.Lo que importa es que contemplemos a aquél que, después de María –y junto a Ella–, ha sido quien ha estado más unido a Jesús en esta tierra; de él aprenderemos muchas cosas para nuestra propia vida, y en especial la disponibilidad para dedicarnos a las cosas que se refieren al servicio de Dios.

El Papa Juan Pablo II ha afirmado que «las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con razón en José un luminoso ejemplo de vida interior» Exh. Ap. Redemptoris Custos, 27).

Dios cuenta con los hombres y las mujeres para realizar la redención en la historia, pero necesita que ellos se confíen plenamente en Él y pongan a su servicio todo lo suyo: su libertad, su iniciativa, todas sus capacidades. Cada uno tenemos nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades; Dios nos ha puesto ahí, con nuestras circunstancias, para hacernos santos y llevar todo hacia Él. «Se trata, en definitiva, de la santificación de la vida cotidiana, que cada uno debe alcanzar según el propio estado y que puede ser fomentada según un modelo accesible: San José es el modelo de los humildes, que el cristianismo eleva a grandes destinos; San José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan grandes cosas, sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas» (Redemptoris Custos, 24).

Estas virtudes las aprenderemos considerando sus Dolores y Gozos, lo podemos hacer cada uno por nuestra cuenta en cualquier lugar, aunque a veces es necesario dejar por un momento el ritmo diario y ver desde lejos –en un clima de silencio y oración– nuestra propia vida para aprender a darle el sentido que Dios quiere; porque también a nosotros Dios quiere confiarnos cosas grandes.

Al comienzo de cada uno de los siete Dolores y Gozos ponemos el ejercicio tradicional del venerable P. Jenaro Sarnelli (+1744), discípulo de san Alfonso María, quien inició esta piadosa devoción a san José, a la que los Papas Gregorio XVI y Pío IX enriquecieron con diversas indulgencias.Para lucrar la Indulgencia plenaria basta rezar esas oraciones con un Padrenuestro, Avemaría y Gloria al final de cada una de ellas, los siete domingos anteriores a la fiesta de san José –o en cualquier otro tiempo–, cumpliendo las demás condiciones acostumbradas. Ofrecemos, sin embargo, otras consideraciones que, por su meditación, pueden servir para la vida corriente.

Primer Dolor y Gozo

Castísimo Esposo de María, glorioso san José. Así como fue terrible el dolor y la angustia de tu corazón cuando creíste que debías separarte de tu Inmaculada Esposa, experimentaste después un vivo gozo cuando el Ángel te reveló el misterio de la Encarnación.

Por este dolor y gozo, te suplicamos te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros últimos momentos; alcánzanos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a la tuya, en compañía de Jesús y de María.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Primer dolor

Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18)José se sabía verdaderamente afortunado por haber encontrado a María, una mujer que pensaba como él y tenía a Dios como valor más importante de su vida. Reconoce y agradece los designios de la Providencia divina.

En medio de su deseo por agradar a Dios y amar a su esposa observa con sorpresa que María espera un niño. ¿Qué significa aquello? María era una mujer muy especial y en ese momento sospecha que algo grande ha debido suceder; un misterio divino como tantos otros que recoge la Biblia.

José piensa que tiene que desaparecer de la escena y dejar que Dios haga como desee.

Pero sufre, sufre muchísimo porque eso supone dejar a quien más quiere en el mundo.

En ocasiones no se entiende lo que sucede. ¿Qué hacer entonces? Mirar a Dios y esperar. Dios es fiel; quien se apoya en él no quedará defraudado.

PRIMER GOZO

El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).

Cuando se consideran las cosas en la presencia de Dios se pueden ver como Dios las ve. A José se le hace entender que María ha concebido virginalmente y no sólo no debe abandonarla, sino que, siendo su esposo, el Salvador nacerá en el seno de una familia, de la cual él será el padre, pues debe poner el nombre al Niño.

Gozo inmenso al conocer su misión: cuidar al Mesías prometido. Se le pide –¡nada menos!– no separarse de Jesús ni de María. El dolor ha dado paso a la alegría desbordante y se va corriendo a contar a su esposa lo que acaba de descubrir: su vocación.

Antes José se sentía afortunado, pero al comprender los planes divinos siente una alegría mayor. José mira con inmenso cariño a María y agradece a Dios haberle escogido a él para contemplar y participar en tales sucesos divinos.

Reflexión:·

¿Comprendo que Dios tiene unos planes para mí y que yo debo conocerlos?
¿Entiendo que Dios llama a todos a la santidad, que toda vida es respuesta y que toda mi vida debe ser una respuesta afirmativa a Dios?
¿Me doy cuenta de que la vocación nunca puede suponer un fastidio porque es lo que da sentido sobrenatural y eterno a nuestro paso por la tierra?
¿Sé que todos los santos han tenido que pasar por la oscuridad, la prueba, la renuncia a los planes personales, pero que, precisamente por su abandono total en Dios, Él les ha dado la luz, la alegría y la paz que el mundo no puede dar?
¿Hay algo más grande en el mundo que servir a Dios?
¿Rezo por las vocaciones sacerdotales?
¿Qué me pide Dios a mí ahora?

Propósito:

Pedir estos días por las vocaciones, especialmente por la mía propia.

Oración:

San José, patrono de las vocaciones en la Iglesia, ayúdame a descubrir lo que Dios espera de mí, a ser fiel todos los días de mi vida hasta la muerte, especialmente en las pequeñas llamadas que Dios me hace a lo largo del día, y a entender la importancia de servir con generosidad a los planes de Dios. Así sea.Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Jesús Martínez García

jueves, 29 de enero de 2009

Imagen de enero del Calendario Josefino 2009


Una imagen de la Sagrada Famia de Efrén Ordoñez

Te presento la imagen, correspondiente al mes de enero, que aparece en el Calendario Josefino 2009 preparado por la revista El Propagador de la devoción al Señor San José. El Propagador es una revista iniciada en la Ciudad de México (1871) por el Fundador de los Misioneros de San José (19/IX/1872) el Padre José María Vilaseca (1831-1910). Es la publicación religiosa más antigua de México.

El pasado miércoles 14 de enero de 2009, en este blog, te presenté algunos datos del Arquitecto Efrén Ordóñez Villalobos originario de Chihuahua, México y te señalé que El Propagador en el Calendario Josefino 2009 rindió homenaje publicando las obras que el Arquitecto Ordóñez ha hecho, a través del tiempo, en distintos lugares de la República Mexicana.

Esta imagen fue realizada por el Arquitecto Ordoñez en el año de1988. El grabado tiene como dimensiones 56 cms. x 42 cms. Esta obra pertenece a la Colección del Ingeniero J. Antonio González Aréchiga.

La imagen presenta a la Sagrada Familia.

Jesus tiene la mano derecha en su pecho y la mano izquierda en una postura tipica de la iconografía oriental que indica que Jesús es quien habla. De hecho la posición de su mano corresponde a la mirada que nos dirige en este imagen. A sus lados se encuentran José y María con dos signos típicamente eucarísticos: vino y pan. Los padres de Jesús con estos signos nos presentan a su hijo que, a través de estos dos elementos, manifiestará su amor en su entrega, para salvación nuestra y, en su infinita bondad, se nos dará como alimento de vida eterna.

A su lado derecho está María que sostiene un canasto de Pan como señalando que es Jesús es el pan de vida (Juan 6, 35).

A su lado izquierdo se encuentra San José con una jarra de vino. Este vino nuevo que Jesús viene a traer a la humanidad y que requiere nuevos odres (Marcos 2, 18-22) . O bien señalado también esa sangre derramada, a la que hará alusión en la Última Cena después de haber invitado a sus discípulos a beber (Mateo 26, 26).

En la imagen hay una frase latina que dice: et erat subditus illis: y vivía sujeto a ellos (Lucas 2, 51). Esta frase señala la obediencia que tuvo Jesús hacia sus padres en el hogar de Nazaret.
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La fotografía es de Cristina Rodríguez Rodríguez

P. Óscar Alejandro, m. j.

miércoles, 28 de enero de 2009

Ejercicios inspirados en la espiritualidad de San José y el hermano Andrés en Canadá


En su agenda espiritual de febrero

La espiritualidad del hermano Andrés, un camino para amar del 24 al 26 de febrero en el pabellón Juan XXIII en el marco de los retiros inspirado en la espiritualidad del hermano Andrés y de San José. De una duración de tres días, estos retiros animados por el teólogo, Dominic Richier, tiene como fin la sanación del corazón y el aprendizaje del perdón. Programa, tarifas, horario e inscripción: 5147338211 o en: pelerinage@osj.qc.ca.

Fotografía: Annick Robert
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Traducción del francés: P. Óscar Alejandro m. j.

lunes, 19 de enero de 2009

Hogares de México puestos bajo la fiel custodia de San José


VI Encuentro Mundial de las Familias.
Palabras del Legado Pontificio
Cardenal Tarcisio Bertone,
durante el rezo del Rosario

Ciudad de México, sábado 17 de enero de 2009

Queridos hermanos y hermanas; amigos todos:

"Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales" (Efesios 1, 3).

Al ver tantas familias reunidas en el nombre de Cristo, contemplando el ardor de sus corazones y la pujanza de su fe, no se puede dejar de elevar a Dios Padre una sentida acción de gracias por el don incomparable de la familia. Gracias a todos por haber venido, por estar aquí unidos estrechamente por los lazos de la fe y el amor para formar la gran familia de los hijos de Dios. Gracias a las familias que han viajado desde tantos lugares, algunas de ellas con sacrificios y dificultades, a los voluntarios y familias de México que han abierto sus hogares para acoger a los que vienen de fuera a este bellísimo país. La procedencia es distinta, pero la fe y el amor a Cristo las une a todas en un mismo sentir y en un mismo deseo de trabajar por el bien común de todos los hogares. Que Dios llene de gozo y paz sus vidas y sus proyectos.

Saludo muy cordialmente al señor cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo pontificio para la familia, al señor cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, a todos los señores cardenales, arzobispos y obispos aquí presentes, de modo particular al presidente y a los miembros de la Conferencia del Episcopado mexicano, a las autoridades que nos acompañan, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas en el Señor.

Con gran alegría y esperanza nos hemos reunido esta tarde para celebrar juntos el don y el misterio de la familia, y escuchar diversos testimonios que animen nuestra vida cristiana. Su Santidad Benedicto XVI convocó este sexto Encuentro mundial para proclamar que la familia está llamada a educar a las nuevas generaciones en los valores humanos y cristianos que orienten su vida según el modelo de Cristo y forjen en ellas una personalidad rica y armónica (Cf. Carta al cardenal Alfonso López Trujillo en vista del VI Encuentro mundial de las familias, 1 de octubre de 2007). El Papa tiene muy presente a las familias de todo el mundo y reza por ellas. Confía a Dios el amor fiel de los esposos, su testimonio ante los hijos, el afecto y respeto de los niños y jóvenes hacia sus padres y mayores. Y nosotros, desde aquí, manifestamos nuestra devoción al Santo Padre.
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Ahora nos disponemos a rezar juntos el santo rosario, una oración particularmente vinculada a la familia. Meditaremos los misterios gozosos, que reflejan elocuentemente los valores domésticos. La Anunciación nos mueve a contemplar en la Virgen María, desposada con José, una sensibilidad que nunca se cierra a la vida, sino que se abre a ella con pulcritud y limpieza de corazón. La Visitación nos muestra la gran caridad de Nuestra Señora, que se pone en camino presurosa para asistir a su prima Isabel. En el encuentro conmovedor de las dos mujeres, brilla el júbilo de la vida compartida, del amor de Dios, que se refleja en el salto de alegría ante la discreta presencia del Redentor reconocida por la criatura en el seno de Isabel. El Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo nos permite fijar la mirada en el Verbo hecho carne en el seno de María, y ahí deleitarnos con la atención y vigilancia delicada de san José y la amorosa consagración de la Virgen al cuidado del Niño Dios. La Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén nos muestra a la Sagrada Familia plenamente integrada en las tradiciones religiosas de su pueblo donde se viven y transmiten tantos valores. Por último, la consideración del Niño perdido y hallado en el Templo nos muestra a la Familia de Nazaret celebrando la Pascua en Jerusalén; desde ahí nos asomamos a contemplar el crecimiento humano de Jesús en su familia, y se nos permite admirar la sorprendente familiaridad de Jesús con la casa del Padre, abriéndonos al misterio más profundo del que era portador: el de la comunión trinitaria, fuente de todo amor familiar.

En esta "casita del Tepeyac", querida por Nuestra Señora de Guadalupe "para mostrar en ella todo su amor", elevamos nuestra oración para que Dios siga velando por las familias del mundo, de modo que sean en todo momento "escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente" (Benedicto XVI, Discurso en la Sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo de 2007, n. 5). Queremos volver a poner todos los hogares cristianos bajo la fiel custodia de san José, su castísimo esposo. Dirijamos todos nuestra mirada al Hogar de Nazaret, allí encontraremos una escuela en la que podremos aprender a renovar nuestra vida cristiana y familiar. Que Nuestra Señora de Guadalupe esté siempre a nuestro lado y guíe nuestros pasos por el camino que nos ha indicado su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador.

Muchas gracias.

Tomado de:

domingo, 18 de enero de 2009

Descubriendo algunos datos de San José la vida de Fray Gabriel Chávez de la Mora OSB


Fray Gabriel Chávez de la Mora, OSB,

Monje benedictino y arquitecto

Tiene 75 años de edad, 50 de arquitecto y 40 años de sacerdote. Son pocos los años, en relación a sus numerosas aportaciones a la arquitectura, el arte y la liturgia, no sólo en México sino en otras latitudes. Entre sus obras de diseño, renovación, adaptación o recuperación, se cuenta la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, santuarios y capillas guadalupanas como la Basílica de Monterrey, el Santuario Guadalupano en Zamora, la Capilla de Guadalupe en el Vaticano, así como el Santuario de los Mártires en Jalisco (estudios), la Catedral Metropolitana (propuestas para un nuevo presbiterio), las catedrales de Cuernavaca y Guadalajara y múltiples centros parroquiales.

Fray Gabriel Chávez de la Mora, nació el 26 de noviembre de 1929 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. A los 25 años de edad recibió el título de Arquitecto –con mención honorífica– en la primera generación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara, con el tema de tesis: “Centro Parroquial de San José de Analco”.

Se ordenó sacerdote de la Orden de San Benito –ya siendo arquitecto– en un día significativo: el primero de mayo de 1965, Día del Trabajo y de San José Artesano. Su círculo familiar tuvo gran influencia en la dirección de su trayectoria. Creció y se formó en el seno de una familia de fervorosos católicos en la que había varios ingenieros y arquitectos. Luego, siendo estudiante, fue discípulo de destacados profesionales de la arquitectura religiosa y estableció contacto con el movimiento litúrgico renovador que se gestaba en Europa. Así comenzó a trabajar el arte religioso y con algunos compañeros estableció el taller “Ars Sacra”. Poco después realizó los trabajos de restauración de la Catedral de Cuernavaca que despertaron polémicos comentarios por su aire contemporáneo.

Al ingresar al Monasterio Santa María de la Resurrección, realizó la primera obra de muchas otras que vendrían después para su comunidad religiosa y otras órdenes monásticas, al diseñar la capilla del convento en Cuernavaca, Morelos, misma que llamó la atención por su estructura circular hecha para favorecer la participación de los asistentes, destacar la proclamación de la Palabra y la fuerza de los signos litúrgicos. Era una arquitectura surgida antes del Concilio Vaticano II y pareciera confirmada por éste en su concepto de liturgia, por demás renovador para la Iglesia. Actualmente, las obras de Fray Gabriel siguen el mismo enfoque: contemporáneo y funcional para atender las necesidades de la evangelización, y al mismo tiempo fiel al sentido de la celebración de los sagrados misterios. Así concibió, en coautoría con el Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, la monumental y acogedora Basílica de Guadalupe que en su moderna forma de carpa actualiza las tiendas de los peregrinos del Antiguo Testamento. Entre sus obras están: el marco de la Virgen, altar, sede, ambón, capillas del Santísimo y San José, capilla abierta, capillas altas y Bautisterio (altos).

El conjunto del Tepeyac donde se asienta la Basílica y otras Iglesias y espacios también tiene los aportes de Fray Gabriel pues colabora desde 1968 en diseño, arte litúrgico (pintura, escultura), iconografía, orfebrería, ornamentos, medallas, estandartes, logotipo, señalización, carteles, mobiliario, ajuar litúrgico, restauración y/o adaptación litúrgica, en: Basílica Antigua, Parroquia de Capuchinas, Antigua Parroquia de Indios (ahí se encuentran los cimientos de las dos primeras ermitas donde se exhibió el Ayate de San Juan Diego), Vía Crucis, capillas de la Casa del Peregrino y criptas, Carrillón y Bautisterio.

De todos sus trabajos, Fray Gabriel Chávez considera como su mayor aportación los centros parroquiales, porque su propuesta incluye el diseño y construcción de los espacios anexos a los templos adecuados y necesarios para la evangelización (salones, dispensarios, etc), y responde a las tres vertientes de la liturgia señaladas por el Concilio Vaticano II: consciente (catequesis), activa (participativa en las celebraciones litúrgicas) y fructuosa (caritativa, con obras de misericordia). Pero realmente es difícil definir su mayor aportación, pues su trabajo es muy extenso. Ha colaborado en la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica, Música y Arte Sacro, las comisiones de Arte Sacro de las Arquidiócesis de México, Guadalajara y otras diócesis, santuarios y catedrales, así como en la Comisión Nacional de Arte Sacro, la Academia Nacional de Arquitectura y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.

Por ese motivo importantes universidades del país le han llamado a compartir su experiencia a sus jóvenes alumnos, en talleres, cursos y conferencias, entre ellas: la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Tecnológico de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Fray Gabriel también ha compartido su trayectoria en otros países: en el “Congreso Internacional de Arquitectura y Artes al Servicio de la Liturgia”, en el Ateneo San Anselmo, ambos en Roma, Italia, y en VI Encuentro Monástico Latinoamericano realizado en Córdoba, Argentina.

Dentro de la Orden de San Benito, la más antigua entre las órdenes y congregaciones de la Iglesia Católica y que estableció numerosos monasterios en la antigua Europa, Fray Gabriel desde joven impulsó los talleres de artesanía religiosa siguiendo el carisma que les define en la frase: ora et labora (ora y trabaja). Entre otros servicios a su comunidad, Fray Gabriel ha sido secretario del Capítulo de la Abadía del Tepeyac y miembro del Consejo del Abad. Fray Gabriel ha recibido múltiples premios, reconocimientos y menciones. El año pasado le otorgaron el Premio San Benito Abad por la trascendencia de su trabajo a favor del desarrollo humano a lo largo de 50 años de arquitecto, y un reconocimiento de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana por su destacada participación en el gremio.

Ora et labora. No cabe duda que la oración ha potenciado los recursos y cualidades del sacerdote y arquitecto Fray Gabriel Chávez de la Mora, multiplicando sus frutos con el binomio arquitectura-liturgia, en el diseño de los espacios adecuados para el encuentro de los hombres con Dios y con sus hermanos. “Que mis obras glorifiquen a Dios y santifiquen a mis hermanos”, afirma el colaborador más antiguo de la Basílica.

Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social de la INBG

La información está tomada del Boletín Guadalupano, Año IV, núm. 50. Febrero 2005 que aparece en el sitio:

sábado, 17 de enero de 2009

El título prudentísimo dado a San José


José prudentísimo ruega por nosotros

El 18 de Marzo de 1909 su santidad el Papa Pío X aprobaba las Letanías de San José, concediéndole una categoría públi­ca universal (es decir, de ahora en adelante se podrían rezar o cantar públicamente en todas las iglesias del mundo) y enri­queciéndolas además con 300 días de indulgencias por cada día que se rezaran.

Entre los muchos títulos con que allí se invoca a san José encontramos este de prudentísimo. El uso de superlativo nos señala el grado eminente que alcanzó esta vir­tud en san José. Al hablar hoy de esta virtud de la prudencia en san José queremos recordar este acontecimiento de hace 100 años y dar gracias a Dios por él.

Siervo fiel y prudente

Pregunta Jesús:

"¿Quién es el siervo fiel y prudente, encargado por su señor de repartir a sus horas la comida a los de su casa?" (Mateo, 24,45).

Y responde la Iglesia, por medio de su liturgia, apelli­dando a san José con los calificativos muy honrosos de "fiel y prudente" y clarifican­do el merecimiento que Dios le hizo nom­brándolo mayordomo de su casa.

Siendo la prudencia, como es, una vir­tud de quien tiene el oficio de decidir (de aquí la sentencia que dice: "la prudencia no reina pero gobierna"), Dios eligió al hombre más apto para el gobierno de su familia. Con sobrada razón se afirma: "no basta con amar la justicia para ser justo, ni amar la paz para ser pacífico. Es ne­cesario que haya una buena delibe­ración, decisión y acción. La pruden­cia decide y la valentía se ocupa de reali­zar lo decidido" (Cfr. André Comte-sponville, Pequeño tratado de las grandes virtudes. Paidos Contextos. Barcelona- Buenos Aires- México, 2005, pág. 41).

Los modernos damos a esta virtud de la prudencia la connotación de "precau­ción", por el contrario los antiguos ha­blaban de ella con una virtud del riesgo y de la decisión. En efecto, hay riesgos que es necesario saber correr, peligros que es necesario saber afrontar.

En este sentido, la prudencia no es el miedo ni la cobar­día. Sin la valentía, la prudencia sólo se­ría pusilanimidad, del mismo modo que, sin ella, la valentía sólo sería temeridad o locura (pág. 43- 44).

El Padre Lépicier en su Tratado teológico sobre san José dice que la virtud de la prudencia se descubre en san José de una manera especial en tres circunstancias de su vida:

1. - Cuando se entera de la preñez de su esposa,
2.- Al volver del destierro de Egipto y,
3.- Cuando Jesús de niño se pierde en el templo de Jerusalén.

El Padre Debuchy, en sus Meditanons sur les litanies de Saint Joseph (Meditaciones sobre las letanías de San José), escribe que la prudencia es una virtud necesaria para el dominio de sí mismo, y con mayor razón para quien debe gobernar a los demás. En efecto, la responsabilidad aumenta con el cargo... la obediencia es la virtud de los in­feriores y la prudencia de los superiores. San José, constituido jefe de familia debió pronunciarse en cuestiones importantes que tuvieron que ver con la vida de Jesús y de María (Edit., Spes. Paris, 1924 pág. 52).

Alguno podría pensar que sobredimen­sionamos la figura de san José atribuyén­dole todas las virtudes, pero no es así. Por alguna razón se le llama también a la pru­dencia, sabiduría. Y en el lugar y tiempo que vivió san José corría en boca de la gente sencilla del pueblo la sentencia que dice: "si quieres escuchar algo sabio ve y platica con el carpintero".

No hay que despreciar el oficio de la car­pintería que desempeñó san José, pues los rabinos enseñan que el trabajo es su­perior a la práctica religiosa. Los rabinos, además de su ministerio, se dedicaban a un trabajo específico. Por los hechos de los apóstoles, sabemos que san Pablo se dedi­caba a fabricar tiendas de campaña (Hechos 18, 3) (Cfr, Robert Aron, Les années obscures de Jesús, Editions Bernard Grasset, Paris 1960, pág. 45-46).

La gente se admiraba de la sabiduría que salía de los labios de hijo del carpintero (Mateo 13, 55). Y son precisamente los eru­ditos quienes nos clarifican esa sentencia al afirmar sencillamente que la pruden­cia es una moral aplicada y sin ella, las demás virtudes sólo podrían llenar el infierno de buenas intenciones.

En efecto, "una buena in­tención puede conducir a una catástrofe, y la pureza de los móviles jamás ha bastado para impedir lo peor... la ética de la responsabilidad quie­re que respondamos no sólo de nuestras intenciones o de nuestros principios, sino tam­bién, en la medida que podamos, de las consecuencias de nuestros actos" (André Comte- sponville, O.c. pág. 40).

La falsa prudencia

El silencio de san José nos orienta a verlo como un hombre sesudo, reflexivo; ni dudoso ni pusilánime; absorto cier­tamente ante el misterio de Dios y de la vida con sus acontecimientos, pero pru­dente y decisivo, una vez que ha pesado los pro y los contra de las cosas. A este hombre nos lo describe el Eclesiástico con esta sentencia: "por su aspecto se descubre al hombre y por su semblante al prudente" (Eclesiástico 19, 29).

Hay actitudes que a menudo tienden a confundirse con el recto obrar. San Pablo menciona la tendencia de los bajos instintos (Romanos 8,7) que el Nuevo Diccionario de Teología Moral afirma que esta tendencia es la que lleva a satisfacer las ansias sensibles y sensuales, perseguidas como un valor en sí. Está también la astucia que para conseguir su fin sea bueno o malo, se sirve de caminos simulados fingidos y no verdaderos.

Como se puede constatar estas actitu­des se inspiran más en el cálculo, engaño y egoísmo. Sólo buscan el propio prove­cho y son una forma chata de aquella vir­tud que perfila el verdadero crecimiento espiritual de la persona: "la prudencia es prerrogativa de las personas rectas y ho­nestas que, fieles a su vocación humana y cristiana, conjugan en realidad el com­portamiento con la orientación de vida" (Nuevo Diccionario de Teología Moral. Paulinas, Madrid, 1992 pág. 1564).

La prudencia cristiana, por su parte, tiene en cuenta la sentencia de Jesús: "¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?" (Marcos 8, 36). El Padre Mariano Macías asegura que "el señor San José, especialmente en los grandes hechos de su vida, era guiado por una luz superior por lo cual, sin ne­cesidad de examen y razonamiento veía lo que era más perfecto y lo que debía hacer para agradar a Dios. En estos casos la máxima prudencia estaba en confor­marse fielmente a las mociones divinas; y el señor san José jamás opuso la más mínima resistencia" (San José, padre y maestro. Cedejom, México 1983, pág 69).

P. Eusebio M. Ramos m.j.
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Tomado de: El Propagador, Año CXXXVIII, N. 1, enero de 2009, pp. 2-7.

viernes, 16 de enero de 2009

Meditar acerca del patrocinio de San José en el Oratorio de San José de Montreal


Meditación en la capilla votiva

El equipo de recepción y acogida y de los peregrinajes propone a usted un inusual recorrido en la capilla votiva.

Inspirado en ocho bajo relieves que presentan los patrocinios atribuidos a San José. Los tiempos estimados de oración son de 45 minutos y permitirán descubrir los tesoros de espiritualidad que brotan de la tradición cristiana.

Una invitación muy especial está dedicada a las grandes familias, a los ancianos, a las asociaciones, a los grupos parroquiales y a los jóvenes en preparación sacramental.

Ven a vivir un momento único de interioridad y de oración en compañía de San José.

Actividades previstas los jueves y los sábados a las 2: 00 de la tarde, también actividades a petición. Contribución voluntaria.

Información e inscripción :

Bureau d’accueil et des pèlerinages
Denis Larochelle
Tél.: 514 733-8211 poste 2792

Foto: Nathalie Dumas

Tomado de: http://www.saint-joseph.org/

Traducción del francés: P. Óscar Alejandro m. j.

jueves, 15 de enero de 2009

Sagrada Familia de Chávez de la Mora en el Misal 2009


Una hemosa Sagrada Familia
de Chávez de la Mora

En el Misal para todos los domingos y fiestas del año correspondiente al 2009. Este misal es editado por Buena Prensa, y en esta ocasión tiene como portada una imagen de la Sagrada Familia diseñada por un connotado arquitecto tapatío: Fray Gabriel Chávez de la Mora quien es un monje benedictino.
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De entre las obras más significativas de Chávez de la Mora, junto al Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, sobresale la Basílica de Guadalupe.
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miércoles, 14 de enero de 2009

Homenaje a un gran pintor de San José y la Sagrada Familia


El Propagador de la devoción al Señor San José. Revista iniciada en la Ciudad de México (1871) por el Fundador de los Misioneros de San José (19/IX/1872) el Padre José María Vilaseca (1831-1910). Es la publicación más antigua de México.

Cada año El Propagador publica un Calendario Josefino. En esta ocasión ofrece un homenaje a un gran pintor de nuestro país.

Maestro Efrén Ordóñez Villalobos

El maestro Ordóñez nació en Chihuahua, México, hijo de Patrocinio Ordóñez y de Ana María Villalobos. A la edad de dos años lo encontramos ya en la ciudad de Monterrey, Nuevo León (México), donde realiza sus estudios en el Colegio Franco Mexicano y estudió la carrerar de arquitectura en el ITESM. Desde su juventud ha dejado fluir a través de sus inumerables obras al artista que vive en su interior.

El Propagador de la Devoción al Señor San José, al solicitarle al maestro Ordónñez su autorización para la publicación de algunas de sus obras tanto en la Revista como en el Calendario 2009 recibió la siguiente respuesta: "Esto es para nosotros (Se refiere a su esposa Sylvia y a él) un gran honor que no merecemos pero que nos alegra mucho. Atendiendo a su solicitud le envío mi respuesta esperando que estas obras puedan servir para la Evangelización en la Iglesia".

El Propagador, por su parte, quiere rendir este homenaje al maestro Efrén Ordóñez y como muestra de agradecimiento dedica a su obra la mayor parte del Calendario 2009.

El Propagador agradece, también, a las personas y a las instituciones que han hecho posible este homenaje.

Tomado de: Calendario Josefino 2009. Publicado por El Propagador de la devoción al señor san José.

martes, 13 de enero de 2009

Un alcance al término padre putativo


¿Es San José padre putativo?

El término putativo según la definición de Gran Diccionario Enciclopédico TIME-LIFE es el siguiente: 1. Adj. Tenido por padre, hermano, etc. sin serlo. 2. adj. Supuesto.

Si a San José se le sigue considerando padre putativo ¿Es por qué le estamos dando el título de padre que no le corresponde? ¿No será más bien que no hemos cosiderardo a profundidad que expresamos con el término putativo? Si no es padre: ¿entonces qué es?

Pienso que los pasajes bíblicos que nos hablan del Carpintero de Nazaret como papá de Jesús no quieren expresar que José de Nazaret haya hecho de cuenta "como si fuera padre" o como si el esposo de la Virgen fuera un personaje incómodo para la Sagrada Familia y sea necesario cubrirlo bajo un adejtivo, o bien, sea una persona que llegó a "cubrir apariencias" de algo que no es real.

Si bien es un término que se usa en algunos ambientes josefinos creo que putativo es un término no solamente peyorativo, sino que es, además, un adjetivo que no llega a descubrir, a profundidad, la misión paterna de aquel que Jesús llamó, tiernamente, abba.

Considero que es una lástima que algunos sigan haciendo uso del término putativo respecto a la paternidad de José, pues sí bien no engendró a Jesucristo, es padre no porque la gente de su tiempo, o del nuestro lo piense o lo haya considerado tal, sino porque Dios mismo lo llamó a ser el papá de Jesús: de allí el fundamento de su verdadera paternidad.

P. Óscar Alejandro, m. j.

lunes, 12 de enero de 2009

Una catequesis dedicada a la Sagrada Familia en el Encuentro Mundial de las Familias


Para la preparación al VI Encuentro Mundial de las Familias del año 2009. El Pontificio Consejo para la Familia preparó 10 catequesis que ayudarán a vivir este encuentro que tiene por tema: La familia formadora en los valores humanos y cristianos.

Te presento la décima catequesis que hace alusión a la familia de Jesús, María y José como modelo para las familias.

Catequesis Novena:
La familia y el modelo de la familia de Nazaret

A. Canto de entrada
B. Oración del Padre Nuestro
C. Lectura de la Biblia: Lc 2, 41-52
D. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia

1. Las noticias que nos han trasmitido los Evangelios sobre la familia de Nazaret son escasas, pero muy ilustrativas.

2. Es una familia constituida sobre la base del matrimonio entre José y María. Ellos estuvieron realmente casados, como señalan san Mateo y san Lucas; y vivieron así hasta el fallecimiento de José. Jesús era hijo verdadero de María. San José no era padre natural —porque no lo engendró— ni adoptivo, sino putativo, es decir: era considerado por los vecinos de Nazaret como padre de Jesús, debido a que la gente ignoraba el misterio de la Encarnación y a que José estaba casado con María. Esta realidad tiene hoy gran importancia, debido a las legislaciones civiles y a la cultura ambiental, tan favorables a las uniones de hecho, a las meramente civiles, a otras formas, al divorcio, etc. La familia de Nazaret se presenta hoy como ejemplo de pareja formada por un hombre y una mujer, unida por amor de una forma permanente y con una dimensión pública.

3. La familia de Nazaret vivió como una familia más de ese pueblo. Es decir, de una manera sencilla, humilde, pobre, trabajadora, amante de las tradiciones culturales y religiosas de su nación, profundamente religiosa y alejada de los centros del poder religioso y civil. Un viajero que visitara Nazaret y desconociera los hechos que conocemos nosotros, no encontraría ningún detalle que distinguiese a la sagrada familia del resto de las familias: ni en la vivienda que usaban, ni en el modo de vestir, ni en la comida, ni en la presencia en los actos religiosos que se celebraban en la sinagoga, ni en nada. Dios nos ha querido revelar que la vida corriente y de cada día es el lugar donde Él nos espera para que le amemos y realicemos su proyecto sobre nosotros. El secreto es vivir «esa» vida con el mismo amor y constancia que la sagrada Familia.

4. Los Evangelios de la infancia no dilucidan la profesión que ejerció san José: herrero, carpintero, artesano, ... En cambio, señalan claramente que era un trabajador manual y que se ganaba la vida trabajando. María se dedicaba, como todas las mujeres casadas, a moler y cocer el pan de cada día, atender las labores domésticas del hogar y prestar pequeños servicios a los demás. De Jesús no dicen nada, pero dejan suponer que ayudaba a María y, más tarde, a san José en sus trabajos manuales. La familia de Nazaret vivió lo que hoy llamamos «el evangelio del trabajo»; es decir: el trabajo como realidad maravillosa que da una participación en la obra creadora de Dios, que sirve para sacar adelante la propia familia y ayudar a los demás, y para santificarse y santificar por medio de él. También en esto es un modelo perfecto para la familia actual. Muchas siguen viviendo igual que ella y otras, pese al trabajo de la mujer fuera del hogar y a la tecnificación de las tareas domésticas sigue siendo fundamentalmente igual.

5. La familia de Nazaret era una familia israelita profundamente creyente y practicante. Al igual que hacía el resto de familias piadosas, rezaban siempre en cada comida, iban cada semana a escuchar la lectura y explicación del Antiguo Testamento en la sinagoga, subían a Jerusalén para celebrar la fiestas de peregrinación, como la Pascua y Pentecostés, rezaban tres veces al día el famoso credo hebraico «Escucha Israel».

De este modo, también hoy, la bendición de la mesa a la hora de las comidas, la participación semanal en la misa del domingo y la lectura de la Sagrada Escritura siguen siendo fundamentales para que la familia cristiana realice su misión educadora.

6. La vida de la familia de Nazaret estaba totalmente centrada en Dios: Dios lo era todo para ella. Cuando todavía eran novios, José se fió de Dios, cuando le reveló por medio del ángel que la gravidez de María era obra del Espíritu Santo. De casados, María y José tuvieron que oír del hijo al que acababan de encontrar, tras días de angustiosa búsqueda, estas palabras: «Por qué me buscabais. ¿No sabías que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?» (Lc 2,49). Ellos no lo entendieron, pero lo aceptaron y trataron de encontrar su sentido. María, por su parte, no se derrumbo en la fe cuando vio a su hijo clavado en la cruz como un criminal e insultado por los jefes del pueblo. La familia cristiana, cuya vida es siempre un cuadro de luces y sombras, encuentra la paz y la alegría cuando sabe ver a Dios en ello, aunque no acierte a comprenderlo.

E. Reflexión del que dirige
F. Diálogo
G. Compromisos
H. Oración comunitariaI. Oración por la familia
J. Canto final

Tomado de:

domingo, 11 de enero de 2009

¡Imitad a María y José!


Te presento la homilía del Cardenal-Arzobispo Antonio María Rouco Varela (Villalba, Lugo, 20 de agosto de 1936) quien es, además, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española. La homilía fue pronunciada en la Misa de las Familias celebrada el 28 de diciembre de 2008 en la plaza Colón de Madrid, España.

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

De nuevo, este año, hemos venido a celebrar la Fiesta de la Sagrada Familia, la Familia de Jesús, María y José, a la madrileña Plaza de Colón, unidos a todas las familias cristianas de España en comunión de fe, esperanza y amor. Se ha iniciado nuestra celebración escuchando y acogiendo con afecto y gratitud filial las luminosas y estimulantes palabras que nuestro Santo Padre ha querido dirigirnos una vez más desde la Plaza de San Pedro en el marco del rezo dominical del Ángelus. El Papa, extraordinariamente sensible a las necesidades humanas y espirituales de la familia en estos momentos tan críticos por los que atraviesa la humanidad, ha querido alentarnos a todos los presentes, pero de un modo muy especial a las familias que formáis esta magna Asamblea eucarística, a ser testigos valientes e incansables del Evangelio de la Familia, con obras y palabras, en la Iglesia y en el mundo, porque del bien integral de la familia depende la suerte de toda la familia humana. En el corazón de este Evangelio se encuentra una verdad fundamental: la familia es gracia de Dios. Y un modelo para vivirla: la Sagrada Familia de Nazareth. Gracia de Dios quiere decir: la familia es fruto del amor creador y redentor de Dios. Y, el modelo de Nazareth, la posibilidad de vivir la familia en la integridad y belleza de su ser como comunidad indisoluble de amor y de vida, fundada en la donación esponsal del varón a la mujer y de la mujer al varón y, por ello, esencialmente abierta al don de la vida: a los hijos.

Esta verdad y este modelo de la familia, comprendida en toda su belleza, natural y sobrenatural, que ilumina la fe cristiana esplendorosamente, es lo que queremos vivir y celebrar hoy en esta Eucaristía, ¡el Sacramento del Amor de los Amores!, con el gozo de saberse hijos de Dios, destinados a vivir la existencia por los caminos del mundo y de la historia como una vocación para el amor. Esta verdad y este modelo de la verdadera familia, cuya actualidad no pasa nunca, es lo que queremos anunciar y presentar de nuevo hoy al mundo con nuestra celebración eucarística en la Plaza de Colón, no olvidando lo que tantas veces Juan Pablo II recordaba como “la regla de oro” de toda evangelización, la última vez, en aquella memorable Vigilia mariana de “Cuatro Vientos” con los jóvenes de España, el 3 de mayo del 2003, víspera de la canonización de cinco santos españoles del siglo XX, en esta misma plaza: “Testimoniad con vuestra vida –les decía– que las ideas no se imponen, sino que se proponen”. El Concilio Vaticano II había enseñado ya antes, en 1965, que “la verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra, con suavidad y firmeza a la vez, en las almas”.

Estamos convencidos, por la gracia de Dios –la gracia que a todos se ofrece y que a nadie rechaza, a no ser que ella misma sea rechazada– de que no sólo es posible concebir, ordenar y vivir el matrimonio y la familia de forma muy distinta a la que en tantos ambientes de nuestra sociedad está de moda y que dispone de tantos medios y oportunidades mediáticas, educativas y culturales para su difusión, sino que, además, es la que responde a las exigencias más hondas y auténticas de amor y de felicidad que anidan en el corazón del hombre. ¡El futuro de la humanidad pasa por la familia!, insistía Juan Pablo II. La familia “es la principal agencia de paz”, afirmaba Benedicto XVI.

Es, por ello, una gran alegría poder saludaros a tantas familias venidas de todos los rincones de España, junto a las familias madrileñas, en nombre de los Sres. Cardenales, Arzobispos y Obispos, que concelebran conmigo en esta solemnísima Eucaristía de la Fiesta de la Sagrada Familia, y, también, en nombre de los numerosísimos sacerdotes concelebrantes, venidos no sólo de Madrid, sino de muchas otras Diócesis de España. ¡Os saludo, queridas familias, con aquel afecto pastoral que renace en cada Navidad al calor del Niño Jesús recién nacido en la cuna de Belén, muy cerca de María y de José, y os agradezco vuestra respuesta a la invitación para celebrar “eucarísticamente” el día de la Sagrada Familia en este lugar, vinculado por tantos y tan memorables acontecimientos a la más reciente historia de la Iglesia en España ¡Respuesta sacrificada y generosa!

El saludo se dirige, en primer lugar, con respeto y emoción agradecida a los abuelos, protagonistas callados pero decisivos hoy y tantas veces de la educación cristiana de sus nietos: los niños y los jóvenes en los que se cifra el inmediato futuro de la sociedad y de la Iglesia. Nuestro saludo se vuelve también cercano, afectísimo y animoso a los matrimonios, a los padres y madres de familia que llenáis con vuestros hijos la Plaza de Colón en este día tan señalado para las familias cristianas de España. ¡Estamos a vuestro lado con nuestra oración y nuestros desvelos de Pastores de la Iglesia en esta coyuntura histórica, excepcional por tantos motivos, en la que vuestros esfuerzos por hacer de vuestras familias santuarios de la vida, hogares del amor y testimonios de esperanza para los hombres y la sociedad de nuestro tiempo, resulta una tarea tan difícil como hermosa! Saludamos también con mucho afecto a los numerosos jóvenes que participan en la celebración con la alegría y el compromiso cristiano que hoy de nuevo han puesto a prueba con su desprendida y pronta colaboración para el mejor desarrollo de esta celebración; haced vuestro hoy, renovados en el amor a Jesús, José y María, el comportamiento en vuestras casas al que os exhorta la Palabra de Dios: “el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha” (Eclo 3, 2-6). Y, finalmente, nuestro más entrañable saludo va dirigido a los numerosos niños que tomáis parte, sin duda muchos por primera vez, en esta Fiesta de la Familia cristiana en la Plaza de Colón, rodeando el Altar de la Eucaristía. ¡Vosotros sois los preferidos del Señor! Jesús se lo decía y lo continúa diciendo en primer lugar a los mayores, pero también hablándoos a vosotros, queridos niños. Decía Jesús: “Dejad que los niños vengan a mí porque de ellos es el reino de los Cielos”. Los niños necesitan de sus padres. Necesitan del amor de un padre y de una madre para poder ser engendrados, traídos al mundo, criados y educados conforme a la dignidad que les es propia desde el momento en el que son concebidos en el vientre materno: la dignidad de personas, llamadas a ser hijos de Dios. ¡De todos ellos, desde ese primer instante de su existencia, es el Reino de los Cielos! No podemos, ni queremos olvidarlos en esta celebración solemnísima de la Sagrada Familia. Estremece el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad del aborto, una de las lacras más terribles de nuestro tiempo tan orgulloso de sí mismo y de su progreso. Ellos son los nuevos “Santos Inocentes” de la época contemporánea. Por otro lado, el Santo Padre en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero del 2009, “Compartir la pobreza, Construir la paz”, llama la atención de la comunidad internacional sobre el dramatismo de los datos que se refieren a la pobreza de los niños y de cómo es a ellos a quienes golpean en primer lugar las situaciones de pobreza de sus familias: “Cuando la pobreza afecta a una familia –nos dice el Papa–, los niños son las víctimas más vulnerables: casi la mitad de quienes viven en pobreza absoluta son niños”.

Queridas familias: si quisiéramos cifrar la verdad del Evangelio de la Familia en un aspecto central que la inspira e ilumina en su totalidad, habríamos de afirmar: la función esencial de la familia es ejercer de cauce primordial para que el hombre descubra que su vocación, la que constituye la razón de ser de su existencia, es el amor: ¡participación en el amor verdadero, en el tiempo y en la eternidad!; por lo tanto ¡la participación en el amor que viene de Dios y a Dios lleva! “El hombre no puede vivir sin amor”, enseñaba Juan Pablo II en su primera Encíclica “Redemptor Hominis” (n. 10). Y añadía: el hombre “permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente”. Benedicto XVI, por su parte, también en su primera Encíclica “Deus caritas est” (n. 28, b), recordaba que “quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto tal”. Cuando el varón y la mujer se entregan mutuamente para toda la vida en el verdadero matrimonio, se aman. Cuando no impiden que de la donación mutua de sus personas –de sus cuerpos y de sus almas– brote una vida nueva, la de sus hijos, pro-creados con Dios, están amando profundamente. Cuando los crían y educan con sacrificios sin cuento, siguen ejerciendo el amor bajo el signo de la Cruz gloriosa de Jesucristo. Y, los hijos… los hijos aprenden a amar experimentando cómo son amados gratuitamente, por sí mismos, y correspondiendo, de su parte, al amor de sus padres con su propio amor, desprendido y entregado sin reservas en la obediencia filial y en la compañía y sostén que deben prestarles durante todos sus días.

Muchas son en las actuales circunstancias, queridas familias, las dificultades de toda índole –económicas, sociales, jurídicas y culturales, morales y espirituales– que se interponen en el camino de la plena realización de vuestra vocación de esposos y de padres cristianos. ¿Cómo afrontarlas? ¡Mirando y siguiendo al modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, siempre luminoso y siempre actual!

¿Cómo se enfrenta María con aquella situación, humanamente vista, insoluble, que resultaba de concebir al Hijo del Altísimo sin haber conocido varón? El repudio era la respuesta de la ley de su Pueblo. Y ¿cómo lo hace José, su esposo, ante la constatación de la evidencia del embarazo de su joven esposa antes de que viviesen juntos? María se confía totalmente a la voluntad de Dios. Se fía sin reserva alguna de las palabras del Ángel Gabriel que le asegura la plenitud de la gracia del Señor. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, es su respuesta. José, “que era bueno”, resuelve no denunciarla y repudiarla en secreto; pero cambia inmediatamente de opinión ante lo que le revela el Ángel, y la lleva a su casa, aceptando una paternidad, también desde el punto de vista humano, heroica. José obedece igualmente sin vacilar a la voluntad de Dios.

Ese sí confiado y entregado de ambos esposos a lo que quiere de ellos el Señor y a su gracia amorosa es su común respuesta: la que mantendrán firme y fielmente durante toda la vida, pese a que pronto se les iba a desvelar cuál sería el camino y el destino de aquel hijo intensa y piadosamente amado como no lo había sido nunca ningún hijo de los hombres ni lo sería después. Simeón, el anciano justo y piadoso que esperaba ver al Mesías antes de su muerte, al encontrarse con ellos en la entrada del Templo, adonde los padres del Niño Jesús le traían para ofrecérselo al Señor según la ley de Moisés, se lo predice con una escalofriante exactitud, dirigiéndose expresamente a María: “Mira éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y, a ti, una espada te traspasará el alma” (Lc 2,34-35). En definitiva, el amor a Dios y a aquel Hijo divino, que se les había confiado a pesar de su pequeñez y debilidad –¡amor de una ternura inigualable!- y la conciencia clara de que ese amor implicaba el estar dispuestos, sin ahorrar sacrificio alguno, a servirle en su obra salvadora de amor infinitamente misericordioso para con el hombre pecador, amenazado de ruina inminente, de muerte temporal y eterna, es lo que les inspira, impulsa y sostiene en la respuesta. ¡Una respuesta, finalmente victoriosa! ¡Una respuesta que vence al mundo!

¡Ése es el modelo, queridos padres y madres de familia cristiana! ¿Queréis ser fieles a vuestra vocación? Imitad a María y a José. Confiaros a su amorosa intercesión. Es cierto que vivir vuestro matrimonio como os lo pide la voluntad de Dios, Creador y Redentor del hombre, fundar, mantener y cuidar a vuestra familia según la ley de Dios, antigua y nueva, confiados en su gracia, supone hoy un reto formidable. La cultura del relativismo egoísta, del interés y de la competencia de todos contra todos, y la cultura de la muerte son muy poderosas. El lenguaje de la creación es claro e inequívoco respecto al matrimonio: un varón y una mujer, el esposo y la esposa que se aman para siempre y ¡dan la vida! “Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo”, nos enseñaba el Papa hace pocos días en su discurso de Navidad a la Curia Romana y refiriéndose al valor insustituible de la ley natural como garantía del bien de la persona humana y de la familia. El lenguaje de la Palabra, hecha carne en el seno de la Virgen María, Palabra redentora que sana, eleva y santifica la creación, es de una claridad insuperable. ¡El amor de Dios ha triunfado para siempre por la Cruz y la Resurrección de Cristo! Es posible, más aún, es bello vivir el matrimonio y la familia como la Sagrada Familia de Nazareth. Es posible y es necesario dar testimonio ante el mundo de la alegría honda y duradera que trae la familia cristiana. Es posible y urgente vencer la cultura de la muerte con la cultura de la vida. Se puede y urge vencer la cultura de la dura y egoísta competencia, ¡de la egolatría!, con la cultura del amor verdadero. La familia cristiana puede y podrá asegurarse la victoria anunciando la verdad del Evangelio de la Familia con obras y palabras según el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth, celebrando su Misterio en la Eucaristía y orando unida en comunión con la Iglesia, la nueva Familia de los Hijos de Dios. ¡No hay duda! ¡el futuro de la humanidad pasa por la familia, la familia cristiana!

A Jesús, María y José se la encomendamos fervientemente en esta piadosa y emocionante celebración eucarística con toda la fuerza y el amor de nuestra plegaria.

¡Dales tú, Señor, a estas familias, congregadas en tu nombre para celebrar el Sacrificio de tu Amor públicamente en esta plaza madrileña y universal de Colón, y a todas las familias de España, vivir la gracia de Dios que es su matrimonio y su familia con el gozo y la esperanza de ser testigos de tu alegría!
Antonio María Rouco Varela

Noticia publicada el 28 de diciembre de 2008, tomada de:
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Fotografia tomada de:
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