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viernes, 21 de marzo de 2014

San José en la Co-Catedral de la Arquidiócesis de Galveston-Houston



San José en la Co-Catedral 
del Sagrado Corazón

La Co-Catedral del Sagrado Corazón fue dedicada el 2 de abril de 2008 y se encuentra en el centro de Houston para ser el lugar en donde los creyentes pueden reunirse para orar, tener la oportunidad de experimentar la presencia de Dios, elevar sus corazones para alabarlo y agradecer las grandes maravillas que obra en sus vidas. La Co-Cathedral fue dedicada por el Cardenal Daniel Di Nardo y por el Arzobispo Joseph Fiorenza.

Con ocasión de la dedicación se imprimió un bellísimo librito, en Inglés, que contiene detalles históricos, hermosas fotografías e interesantes datos artísticos de quien colaboró en la construcción y el ornato de este majestuoso templo.

Juanita Alanís, una fiel de la Parroquia de San Esteban que estuvo presente en la consagración me regaló un ejemplar conmemorativo, que para mí es un pequeño tesoro. Inmediatamente busqué la figura de San José y encontré lo siguiente:

Los católicos romanos miran a los santos como modelos de fe, —gente como cada uno de nosotros— que en su tiempo siguieron a Cristo como fieles discípulos y ahora disfrutan la plenitud de la vida con Dios en el Cielo. Las capillas menores que se encuentran a lo largo de las paredes de la nave guardan las imágenes de seis santos que reflejan la diversidad de la Iglesia y le dan hoy inspiración a los creyentes.

San José es honrado como amado esposo de la Bienaventurada Virgen María y padre de Jesús. Por mucho tiempo venerado como santo patrono y protector de los obreros, San José fue declarado santo patrón y protector de la Iglesia universal por el Papa Pío IX en 1870. En esta preciosa imagen, José nos presenta a Jesús.

La imagen es verdaderamente hermosa. Cuando se tiene la oportunidad de contemplarla de cerca no sólo se aprecia la belleza de José de Nazaret junto a Jesús: se respira la ternura de ambos personajes, se descubre la sencillez en la que Dios se manifestó y se intuye la magnitud de la vocación que el Altísimo le regaló al obrero de Nazaret.

La Co-Catedral tiene cinco capillas más dedicadas a santa Elizabeth Ann Seton, san Antonio de Padua, san Juan Diego, san Martín de Porres, y santa Teresa de Lisieux. 

Un detalle más llama mi atención: la Catedral está dedicada a Santa María, la Co-Catedral al Sagrado Corazón y ésta última se encuentra ubicada en el número 1111 de la Saint Joseph Parkway.

El ejemplar que describe la Co-Catedral no tiene paginación. Sin embargo cada página es una oportunidad para observar detalles hermosos, adquirir conocimientos y meditar con textos de la Sagrada Escritura o de la Liturgia. El escultor de la imagen de José con el niño en brazos es  Edmund Rabanser (Ortisei, Italia). Las fotografías de la pequeña publicación son de: ©Aker/Zvonkovick Photography y la redacción del texto estuvo a cargo de Pat Kerwin.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala, m. j.

martes, 3 de septiembre de 2013

Libro sobre San José editado en Norteamerica



Vayan a José (Go to Joseph)

San José ha inspirado a muchos y tal vez es uno de los santos más amados entre los católicos de hoy. Pero: ¿Qué tanto realmente conocemos acerca de José? Su presencia en la Biblia es relativamente breve y en ocasiones obscura, dándonos una pequeña idea de quien fue y que alimentó su devoción y su decidida confianza en el Señor. “Vayan a José” es una exploración de este hombre, este ser humano que a muchos de nosotros nos ofrece demasiado, especialmente en tiempos de conflicto y de duda. Inspirados por las impresionantes ilustraciones de San José, del hermano Michael O’Neill McGrath, dieciséis diferentes autores vienen juntos a ofrecernos veinte capítulos que exploran diferentes aspectos de San José como esposo, padre, artesano, viajero, guía y más. Además, varias obras de arte son explicadas, en palabras del Hermano Michael: uniendo las pistas de cómo San José le inspiró a crear esas hermosas imágenes. Con este libro: deja que la fuerza y la gracia de San José sea parte de tu vida y descubre cómo llegó a ser modelo para la Iglesia universal.

Tomado del boletín: Paluch Press. July/Aug./Sept. 2013.

Traducción del Inglés: P. Óscar Alejandro, m. j.

martes, 19 de marzo de 2013

Homíla de San José del Papa Francisco



Homilía del Santo Padre Francisco
 


Queridos hermanos y hermanas

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo en el servicio de Pedro en la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el santo del venerable Papa anterior: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mateo 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhortación apostólica El Custodio del Redentor, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una anotación más: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, San José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (Ver: Mateo 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Romanos 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como San José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos ustedes les digo: Oren por mí. Amen.

Martes 19 de marzo de 2013
Solemnidad de San José
Plaza de San Pedro

jueves, 14 de marzo de 2013

Solemnidad de San José: inicio del Pontificado de Papa Francisco

                                  Papa Francisco será pontificado el 19 de marzo

El cardenal argentino es el primer latinoamericano en ser proclamado la mayor cabeza de la Iglesia.
 
La misa de inicio de pontificado del papa Francisco será el 19 de marzo, festividad de San José, patrón de la Iglesia, informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

La misa comenzará a las 09.30 horas local (04.30 hora peruana), precisó el portavoz.

El nuevo pontífice Francisco ya ha hablado por teléfono con el papa emérito Benedicto XVI, su predecesor, señaló Lombardi.

Francisco oficiará mañana su primera misa en la capilla Sixtina, con todos los cardenales, a las 17.00 horas local (12.00 hora peruana).

Mañana visitará también la basílica de Santa María la Mayor, muy unida a España, para rezar a la Virgen. Lombardi no precisó la hora, al tratarse de un acto íntimo.

El próximo viernes, a las once de la mañana (5.00 hora peruana) saludará a todos los cardenales, tanto los electores como los octogenarios, en la monumental Sala Clementina del palacio apostólico.

Tomado de:




Letanías a San José

San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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