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viernes, 29 de abril de 2016

Un laico medita sobre San José Obrero


San José Obrero

En unas horas se celebrará el Día de San José Obrero, el santo patrono de los trabajadores. ¡Un saludo a todos los trabajadores que leen Comentarios de un laico!

A través del Facebook, al laico de los Comentarios le enviaron un dibujo muy interesante acerca de San José de Nazaret.

En el dibujo aparece San José de Nazaret alto, fuerte, musculoso y velludo, empapado de sudor trabajando en el taller de carpintería.

San José de Nazaret está armado con las herramientas, sostiene una enorme sierra manual y está listo a cortar una madera brusca dispuesta en un caballete.

Muy cerca, está un pequeño, frágil y sonrosado Señor Jesús sosteniend
o la madera brusca que San José de Nazaret está listo para cortar.

El dibujo me ha impresionado porque es una de las representaciones más realistas que he visto de San José de Nazaret, un hombre joven, fuerte, musculoso y trabajador.

Empezó el sábado, día que hemos dedicado a San José de Nazaret, padre del Señor Jesús.

El Señor Jesús dignificó el trabajo porque El, siendo Dios Todopoderoso, trabajó junto con su padre San José de Nazaret en el taller de carpintería.

El dibujo de San José de Nazaret, hombre fuerte, enseña algo que a veces se les olvida a los cristianos: La fuerza física es muy importante para servir a Dios Todopoderoso.

¿Se acuerdan del Papa Benedicto? El entendió muy bien eso y por eso renunció al Papado porque ya no tenía fuerzas físicas. Algún día, el Papa Francisco hará lo mismo.

Dios Todopoderoso escogió cuidadosamente a San José de Nazaret como padre del Señor Jesús y protector de la Virgen María.

¿Saben a quién escogió Dios Todopoderoso? A un hombre con grandes cualidades espirituales, porque San José de Nazaret cumplía la Ley de Moisés.

¡Y no sólo eso! Dios Todopoderoso escogió a un hombre con grandes cualidades físicas, a un joven sano, alto, fuerte y musculoso.

Sigo sin entender a algunos cristianos que dicen que Dios escogió a un viejito jorobado y decrépito de 90 años para que cuidara al Señor Jesús y defendiera a la Virgen María.

Muchas veces, para entender las cosas de Dios Todopoderoso no se necesita estudiar teología, se necesita mucho sentido común, ¿no creen ustedes?

¡Un saludo!

Tomado del Facebook: Comentarios de un Laico
29 de abril de 2016

sábado, 26 de marzo de 2016

Una meditación sobre San José como custodio


San José, custodio de Jesús

Hace algún tiempo decía el papa Francisco en una de sus homilías: Hemos escuchado en el Evangelio que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer” (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio de María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado san Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo” (Exhortación apóstolica Redemptoris Custos, 1).

San José ejerce esa custodia con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con Santa María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, los acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.

Pero también custodia con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es “custodio” porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo.

Por eso, ha sido nombrado Patrono de la Iglesia Universal, para que, como lo realizó con Jesús y con María, la custodie a ella y a todos nosotros los que la formamos y habitamos en todo el mundo, trabajando por el Reino de Cristo y procurando ganarnos con nuestro trabajo ordinario, el cielo para nosotros y para muchas personas que, de alguna manera, están en contacto con nosotros en el lugar donde realizamos nuestro trabajo, en el hogar, en la sociedad.

Vamos a acudir al Glorioso Patriarca, San José, para pedirle que interceda ante Jesús y nos consiga todas las gracias que necesitamos para estar muy cerca de Dios siempre y en todo lugar y para actuar siempre pensando en los demás. Que él nos lleve también a su Esposa, la Santísima Virgen María, Nuestra Madre y por Ella, lleguemos a Jesús, que es lo único que debe importarnos en nuestra vida en la tierra, para asegurarnos su posesión en la Vida Futura en el Cielo, para siempre.

Rutilio Silvestri
19 de marzo de 2016


miércoles, 2 de marzo de 2016

San José una figura cercana que nos ilumina

El ejemplo de San José

Este mes en todo el mundo se celebra la fiesta de San José, quien fue honrado con la alta dignidad de ser el custodio elegido por Dios para velar y educar a Jesús en los primeros años de su vida, y procurar así tanto su bienestar como el de la Virgen María.

Este honor es conferido primeramente por la indiscutible fe que José muestra hacia los designios de nuestro Padre; confía en lo que quiere Dios cuando escucha al ángel mensajero que se le aparece en sueños para decirle: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María, tu mujer, porque el engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”(Mateo 1, 20-21).

Al hacer como le dijo el ángel, San José da una prueba irrefutable de confianza en Dios. Por ello, es patrono de la Iglesia universal y ejemplo a seguir para todos los cristianos, primordialmente en lo que refiere a la esperanza en el Señor y el cuidado de una familia.

En la figura de José vemos mucha fe, pero también un camino para transmitir, de padres a hijos, los valores humanos y espirituales que nos llevan a vivir de la forma en que Jesús nos enseñó, con amor y respeto hacia nosotros mismos y nuestros semejantes.

No hace falta recordar que hoy nuestros valores y estructuras sociales se ven confrontados por muchísimos elementos y circunstancias que hacen dudar de nuestras creencias, que retan la fortaleza de nuestra fe. No sólo las familias, sino cada individuo es puesto a prueba en el camino de hallar el sentido de la vida.

Sin embargo, lo que es necesario recordar es que, así como Dios le dio a San José la fortaleza para aceptar y cumplir su voluntad, por sorprendente que esta fuera, de la misma manera Él permanece, amoroso, a nuestro lado para ayudarnos a perseverar en el bien y procurar la felicidad propia y comunitaria.

Únicamente hace falta que nos acerquemos a su presencia. Es necesario pedirle por ese bienestar que Él mismo quiere darnos, pero también agradecer todas las gracias y los dones que nos ha dado, además de confiar, como san José, en los senderos que pone en nuestro camino para llegar a la realización de nuestras vidas.

Juan José Ramírez Escarza


jueves, 13 de marzo de 2014

Entre tocayos: José de Nazaret y José Manyanet



San José en San José Manyanet

Ha comenzado el mes de San José. Junto con la Cuaresma, cierto, pero para el Movimiento de Laicos Nazaret este es un mes con sabor a hogar, un mes entrañable y un mes de exigencia pues no podemos ser de Nazaret y tener una visión opaca, nula o distorsionada de la figura de San José. Aquellos que somos educadores sabemos bien cuántas veces al recibir a un padre hemos pensado interiormente: “ahora entiendo al hijo”. Si esto, que pertenece a la naturaleza humana, pasa cada día…¿cómo pensar en “entender” mínimamente a Jesús sin acercarme a su padre?

San José Manyanet tuvo una especial devoción a San José.

Por llevar su nombre en primer lugar; por asimilar la gran devoción que en el s. XIX se propagó por toda Catalunya; estudiando en Barbastro rezaba, fruto de esta devoción, los siete padrenuestros a San José; por ser y sentirse hijo de la Sagrada Familia y mirar, de forma inédita hasta el momento, a Jesús en su contexto familiar.

Los dos primeros colegios que fundó en cada Instituto – en Tremp el de los Hijos de la Sagrada Familia, en Barcelona el de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret- fueron puestos bajo la advocación de San José. Muchas religiosas de los primeros años – en aquella época en que cambiaban el nombre al profesar- recibieron el nombre de Patrocinio (de San José).También escogió esta fiesta para la entrada de alguna postulante. Fundó en Tremp “La Corte de San José” y escribió un Triduo al Santo así como un librito titulado “Visitas a San José”, con una visita espiritual para cada día del mes. En las casas no faltó nunca la imagen de San José y su fiesta se celebró siempre con gran solemnidad. Los Hijos de la Sagrada Familia fueron tan conocidos como propagadores de la devoción a San José que en Barcelona fueron conocidos como Josepets, nombre que venía aplicándose desde siglos sólo a los carmelitas.

Desde el momento en que toma bajo su dirección espiritual a M. Encarnación Colomina, nuestra Cofundadora, le invita a vestir el hábito de San José y a  acudir a Él para sanar. A ella le escribe: “pon todas tus cosas en las manos de San José nuestro Padre y Patrón”.  Cuando quería animar vocacionalmente a una joven decía que “San José quiere que entres” y si no podía devolver un favor aseguraba que “San José paga con creces”.

En sus cartas hay muchísimas referencias a San José y se nos invita a “tirarle del manto” para pedirle cosas con urgencia. Según él, las casas de la Sagrera, que costaron mucho tiempo adquirir, las reservó San José para nosotras.

“Pidan a San José que salga fiador y pagador, seguras de que si lo hacen bien y cariñosamente, no las dejará desairadas, a manera de bondadoso y rico padre”.

Y no hay que olvidar la imagen que Manyanet traza de San José en “La Escuela de Nazaret”

De momento, tengamos presente a San José (y a ver si los curas recuerdan que ya es obligatorio citarlo en el canon de la misa) y, en toda ocasión, vayamos a José.

Blog: Vivir en Nazaret
04 de marzo de 2014

Para verlo en su sitio original:


viernes, 23 de diciembre de 2005

Una imagen grande y a la vez sencilla de San José

Un retrato 


Con San José, todo cambia. Una fórmula que no será jamás repetida en los evangelios, pues basta por sí misma: José, el esposo de María, de la que nació Jesús, que se llama Cristo (Mateo 1,16). Esta corta frase es de una importancia capital; sitúa en plena luz la persona de José, así como su misión. Él es hijo de David; él es el último de la serie; después de él, ya no hay más que un hijo de David, el Hijo por excelencia: Jesucristo. María, por su matrimonio con José, da al Hijo que ha concebido del Espíritu Santo una ascendencia davídica. De esta manera se cumplen todas las profecías.

Demasiado deprisa pasamos habitualmente por esta página del Evangelio según San Mateo. Sin embargo, tiene una importancia muy grande para discernir el lugar que Dios ha dado a José en el misterio de nuestra renovación. Las primeras palabras son desconcertantes: Genealogía de Jesucristo. El Hijo de Dios acepta tener una genealogía humana, y esta genealogía no es otra más que la de San José. ¿Se puede estar más unido a una persona que teniendo la misma genealogía que ella? San Mateo podía haber escrito perfectamente genealogía de José, hijo de David, igual que escribió genealogía de Jesucristo, hijo de David.

Esta situación de José es única en su género. El Altísimo nos afirma, puesto que el Evangelio está inspirado por él, que la ascendencia humana del Verbo encarnado es la misma que la de José. Esta identidad, y no simple semejanza, introduce a San José en lo más íntimo del misterio de la Encarnación y de la Redención. Esta genealogía, que resume lo que nosotros llamamos «historia santa», no contiene sólo personas dignas de elogio; lejos de eso; el que vino a borrar todos los pecados, y los pecados de todos, quiso tener pecadores y pecadoras entre sus antepasados.

Esta historia es santa en cuanto que es el anuncio de la llegada a nuestro mundo de la santidad en persona, el Cristo Jesús. Esta historia es única; está hecha de intervenciones divinas de promesas magníficas y de severas amenazas. La finalidad de todo ello era mantener al pueblo de Dios en su verdadera vocación, la de preparar la venida del Hijo de Dios. La alianza divina había sido llevada a cabo con Abraham, después más particularmente con David: he hecho alianza con mi elegido, he jurado a David, mi siervo: afirmaré por siempre tu descendecia (Salmo 88,4).

Los hechos no tardaron en desmentir esta promesa. Apenas murió el primer sucesor de David, Salomón, el país se dividió y sucesivamente fue invadido por los asirios, los caldeos, los persas, los griegos y finalmente los romanos. Salvo algunas excepciones, la familia de David no figura en todos estos avatares de una manera especial. Ninguno de sus descendientes se destaca en la exaltación patriótica y religiosa del tiempo de los Macabeos. Cuando llegó el cumplimiento de los tiempos, la familia de David es ignorada. Ninguno de sus miembros tiene una influencia religiosa, política o social. La Judea tiene un rey, Herodes, pero no desciende de David, ni siquiera es judío. Todo lo referente a las bellas promesas hechas a David parece haber terminado... Entonces es cuando todo comienza.

El Señor se preparó una tienda con el fin de poder habitar en nosotros. Viene en medio del silencio y de la oscuridad, sin entorpecer a nadie. Solicita hospitalidad en un seno virginal y el calor de dos corazones que se aman. La hija de Israel da a luz al Hijo de Dios; José, heredero de David, acoge en su casa al Hijo y a la Madre.

Enséñanos, José, cómo se es “no protagonista”, cómo se avanza sin pisotear, cómo se colabora sin imponerse, cómo se ama sin reclamar, cómo se obedece sin rechistar cómo ser eslabón entre el presente y el futuro cómo luchar frente a tanta desesperanza cómo sentirse eternamente joven. Dinos, José, cómo se vive siendo “número dos”, cómo se hacen cosas fenomenales desde un segundo puesto, cómo se sirve sin mirar a quién, cómo se sueña sin más tarde dudar, cómo morir a nosotros mismos, cómo cerrar los ojos, al igual que tú, en los brazos de la buena Madre. Explícanos cómo se es grande sin exhibirse, cómo se lucha sin aplauso, cómo se avanza sin publicidad, cómo se persevera y se muere uno sin esperanza de un póstumo homenaje, cómo se alcanza la gloria desde el silencio, cómo se es fiel sin enfadarse con el cielo.

P. Luis Fernández de Eriba, csj

Tomado del Boletín: Familia de Murialdo * AMA, n. 10 , diciembre 2005, pp. 3-4

Letanías a San José

San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

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Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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