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domingo, 29 de marzo de 2009

San José un hombre más allá del legalismo


San José, un creyente maduro en la fe

José, ya antes de nacer Jesús, era un creyente maduro en la fe. Lo que tuvo que vivir con motivo de la concepción y el nacimiento de Jesús, nos revela los diversos comportamientos, trabajos y superaciones por los que puede pasar una persona que, aun siendo madura en la fe, se expresa en el ámbito de una disminución progresiva de la ignorancia de Dios.

Dos son las palabras clave del relato evangélico que nos ayudan a comprender la actitud de José: «Su esposo, José, que era hombre recto y no quería difamarla, decidió repudiarla en secreto».

Los exegetas discuten el significado exacto de estas dos puntualizaciones. El texto original usa una expresión que resulta más dura que la de la traducción: «Su esposo, José, que era recto y no quería exponerla a la infamia pública..,»

Con todo, el mismo texto original no es muy claro. La misma dificultad de interpretación ya nos hace comprender que las personas rectas (en el lenguaje neotestamentario, maduras en la fe y que han cubierto ya buenos trechos en el camino de la caridad), se pueden encontrar en situaciones angustiosas.

Entre las diferentes hipótesis, me parece útil prestar atención a lo que nos dice la Biblia de Jerusalén en una nota: «La rectitud de José consiste en el hecho de que no quiere amparar con su nombre a un niño cuyo padre desconoce». Nos encontramos ante una justicia legal. José no puede dar su nombre al niño.

Prosigue la nota: su justicia consiste «también en que José, estando convencido de la virtud de María, rechaza someter este misterio, que él no comprende, al riguroso proceso legal». En este sentido, la justicia de José comienza a ser la justicia que describe Pablo en Gálatas 5,22: «agathosúne», una bondad comprensiva.

Naturalmente sufre mucho porque está en un conflicto de conciencia. En efecto, la nota de la Biblia de Jerusalén nos dice que había un «procedimiento riguroso de la Ley» al que José, en virtud de su sola justicia, no sólo habría podido atenerse, sino que quizá debería haberlo hecho. En esta situación, la madurez de su amor se muestra en que se arriesga a sobrepasar la frontera legal; en José prevalece la atención a la persona sobre el estricto rigor de la ley.

Podemos recordar cómo Jesús reprueba frecuentemente a los Fariseos y les echa en cara su modo de entender la ley y su dureza de corazón.

Pbro. Jorge E. García
Jueves 19 de Marzo de 2009

Tomado de:

lunes, 19 de enero de 2009

Hogares de México puestos bajo la fiel custodia de San José


VI Encuentro Mundial de las Familias.
Palabras del Legado Pontificio
Cardenal Tarcisio Bertone,
durante el rezo del Rosario

Ciudad de México, sábado 17 de enero de 2009

Queridos hermanos y hermanas; amigos todos:

"Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales" (Efesios 1, 3).

Al ver tantas familias reunidas en el nombre de Cristo, contemplando el ardor de sus corazones y la pujanza de su fe, no se puede dejar de elevar a Dios Padre una sentida acción de gracias por el don incomparable de la familia. Gracias a todos por haber venido, por estar aquí unidos estrechamente por los lazos de la fe y el amor para formar la gran familia de los hijos de Dios. Gracias a las familias que han viajado desde tantos lugares, algunas de ellas con sacrificios y dificultades, a los voluntarios y familias de México que han abierto sus hogares para acoger a los que vienen de fuera a este bellísimo país. La procedencia es distinta, pero la fe y el amor a Cristo las une a todas en un mismo sentir y en un mismo deseo de trabajar por el bien común de todos los hogares. Que Dios llene de gozo y paz sus vidas y sus proyectos.

Saludo muy cordialmente al señor cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo pontificio para la familia, al señor cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, a todos los señores cardenales, arzobispos y obispos aquí presentes, de modo particular al presidente y a los miembros de la Conferencia del Episcopado mexicano, a las autoridades que nos acompañan, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas en el Señor.

Con gran alegría y esperanza nos hemos reunido esta tarde para celebrar juntos el don y el misterio de la familia, y escuchar diversos testimonios que animen nuestra vida cristiana. Su Santidad Benedicto XVI convocó este sexto Encuentro mundial para proclamar que la familia está llamada a educar a las nuevas generaciones en los valores humanos y cristianos que orienten su vida según el modelo de Cristo y forjen en ellas una personalidad rica y armónica (Cf. Carta al cardenal Alfonso López Trujillo en vista del VI Encuentro mundial de las familias, 1 de octubre de 2007). El Papa tiene muy presente a las familias de todo el mundo y reza por ellas. Confía a Dios el amor fiel de los esposos, su testimonio ante los hijos, el afecto y respeto de los niños y jóvenes hacia sus padres y mayores. Y nosotros, desde aquí, manifestamos nuestra devoción al Santo Padre.
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Ahora nos disponemos a rezar juntos el santo rosario, una oración particularmente vinculada a la familia. Meditaremos los misterios gozosos, que reflejan elocuentemente los valores domésticos. La Anunciación nos mueve a contemplar en la Virgen María, desposada con José, una sensibilidad que nunca se cierra a la vida, sino que se abre a ella con pulcritud y limpieza de corazón. La Visitación nos muestra la gran caridad de Nuestra Señora, que se pone en camino presurosa para asistir a su prima Isabel. En el encuentro conmovedor de las dos mujeres, brilla el júbilo de la vida compartida, del amor de Dios, que se refleja en el salto de alegría ante la discreta presencia del Redentor reconocida por la criatura en el seno de Isabel. El Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo nos permite fijar la mirada en el Verbo hecho carne en el seno de María, y ahí deleitarnos con la atención y vigilancia delicada de san José y la amorosa consagración de la Virgen al cuidado del Niño Dios. La Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén nos muestra a la Sagrada Familia plenamente integrada en las tradiciones religiosas de su pueblo donde se viven y transmiten tantos valores. Por último, la consideración del Niño perdido y hallado en el Templo nos muestra a la Familia de Nazaret celebrando la Pascua en Jerusalén; desde ahí nos asomamos a contemplar el crecimiento humano de Jesús en su familia, y se nos permite admirar la sorprendente familiaridad de Jesús con la casa del Padre, abriéndonos al misterio más profundo del que era portador: el de la comunión trinitaria, fuente de todo amor familiar.

En esta "casita del Tepeyac", querida por Nuestra Señora de Guadalupe "para mostrar en ella todo su amor", elevamos nuestra oración para que Dios siga velando por las familias del mundo, de modo que sean en todo momento "escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente" (Benedicto XVI, Discurso en la Sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo de 2007, n. 5). Queremos volver a poner todos los hogares cristianos bajo la fiel custodia de san José, su castísimo esposo. Dirijamos todos nuestra mirada al Hogar de Nazaret, allí encontraremos una escuela en la que podremos aprender a renovar nuestra vida cristiana y familiar. Que Nuestra Señora de Guadalupe esté siempre a nuestro lado y guíe nuestros pasos por el camino que nos ha indicado su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador.

Muchas gracias.

Tomado de:

lunes, 12 de enero de 2009

Una catequesis dedicada a la Sagrada Familia en el Encuentro Mundial de las Familias


Para la preparación al VI Encuentro Mundial de las Familias del año 2009. El Pontificio Consejo para la Familia preparó 10 catequesis que ayudarán a vivir este encuentro que tiene por tema: La familia formadora en los valores humanos y cristianos.

Te presento la décima catequesis que hace alusión a la familia de Jesús, María y José como modelo para las familias.

Catequesis Novena:
La familia y el modelo de la familia de Nazaret

A. Canto de entrada
B. Oración del Padre Nuestro
C. Lectura de la Biblia: Lc 2, 41-52
D. Lectura de la Enseñanza de la Iglesia

1. Las noticias que nos han trasmitido los Evangelios sobre la familia de Nazaret son escasas, pero muy ilustrativas.

2. Es una familia constituida sobre la base del matrimonio entre José y María. Ellos estuvieron realmente casados, como señalan san Mateo y san Lucas; y vivieron así hasta el fallecimiento de José. Jesús era hijo verdadero de María. San José no era padre natural —porque no lo engendró— ni adoptivo, sino putativo, es decir: era considerado por los vecinos de Nazaret como padre de Jesús, debido a que la gente ignoraba el misterio de la Encarnación y a que José estaba casado con María. Esta realidad tiene hoy gran importancia, debido a las legislaciones civiles y a la cultura ambiental, tan favorables a las uniones de hecho, a las meramente civiles, a otras formas, al divorcio, etc. La familia de Nazaret se presenta hoy como ejemplo de pareja formada por un hombre y una mujer, unida por amor de una forma permanente y con una dimensión pública.

3. La familia de Nazaret vivió como una familia más de ese pueblo. Es decir, de una manera sencilla, humilde, pobre, trabajadora, amante de las tradiciones culturales y religiosas de su nación, profundamente religiosa y alejada de los centros del poder religioso y civil. Un viajero que visitara Nazaret y desconociera los hechos que conocemos nosotros, no encontraría ningún detalle que distinguiese a la sagrada familia del resto de las familias: ni en la vivienda que usaban, ni en el modo de vestir, ni en la comida, ni en la presencia en los actos religiosos que se celebraban en la sinagoga, ni en nada. Dios nos ha querido revelar que la vida corriente y de cada día es el lugar donde Él nos espera para que le amemos y realicemos su proyecto sobre nosotros. El secreto es vivir «esa» vida con el mismo amor y constancia que la sagrada Familia.

4. Los Evangelios de la infancia no dilucidan la profesión que ejerció san José: herrero, carpintero, artesano, ... En cambio, señalan claramente que era un trabajador manual y que se ganaba la vida trabajando. María se dedicaba, como todas las mujeres casadas, a moler y cocer el pan de cada día, atender las labores domésticas del hogar y prestar pequeños servicios a los demás. De Jesús no dicen nada, pero dejan suponer que ayudaba a María y, más tarde, a san José en sus trabajos manuales. La familia de Nazaret vivió lo que hoy llamamos «el evangelio del trabajo»; es decir: el trabajo como realidad maravillosa que da una participación en la obra creadora de Dios, que sirve para sacar adelante la propia familia y ayudar a los demás, y para santificarse y santificar por medio de él. También en esto es un modelo perfecto para la familia actual. Muchas siguen viviendo igual que ella y otras, pese al trabajo de la mujer fuera del hogar y a la tecnificación de las tareas domésticas sigue siendo fundamentalmente igual.

5. La familia de Nazaret era una familia israelita profundamente creyente y practicante. Al igual que hacía el resto de familias piadosas, rezaban siempre en cada comida, iban cada semana a escuchar la lectura y explicación del Antiguo Testamento en la sinagoga, subían a Jerusalén para celebrar la fiestas de peregrinación, como la Pascua y Pentecostés, rezaban tres veces al día el famoso credo hebraico «Escucha Israel».

De este modo, también hoy, la bendición de la mesa a la hora de las comidas, la participación semanal en la misa del domingo y la lectura de la Sagrada Escritura siguen siendo fundamentales para que la familia cristiana realice su misión educadora.

6. La vida de la familia de Nazaret estaba totalmente centrada en Dios: Dios lo era todo para ella. Cuando todavía eran novios, José se fió de Dios, cuando le reveló por medio del ángel que la gravidez de María era obra del Espíritu Santo. De casados, María y José tuvieron que oír del hijo al que acababan de encontrar, tras días de angustiosa búsqueda, estas palabras: «Por qué me buscabais. ¿No sabías que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?» (Lc 2,49). Ellos no lo entendieron, pero lo aceptaron y trataron de encontrar su sentido. María, por su parte, no se derrumbo en la fe cuando vio a su hijo clavado en la cruz como un criminal e insultado por los jefes del pueblo. La familia cristiana, cuya vida es siempre un cuadro de luces y sombras, encuentra la paz y la alegría cuando sabe ver a Dios en ello, aunque no acierte a comprenderlo.

E. Reflexión del que dirige
F. Diálogo
G. Compromisos
H. Oración comunitariaI. Oración por la familia
J. Canto final

Tomado de:

Letanías a San José

San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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