miércoles, 20 de enero de 2010

Índice en español de la revista italiana Joseph de enero 2010


Revista Joseph

Te presento el índice, en español, de la revista Joseph (1921). Ésta es una publicación de la Congregación de los Oblatos de San José fundada por san José Marello (1844-1895).

Joseph, Año 89 N. 1
Enero 2010

p. 2 Espiritu y vida. P. Michele Piscopo osj
p. 4 Editorial. Michele Piscopo osj
p. 5 La lectura del Evangelio a los niños. Sor Mariana Cortellino osj
p. 6 La dignidad de los laicos josefinos marelianos. Gabriel Kamus osj
p. 7 Nico Diácono Real.
p. 8 La Familia es una pequeña iglesia. In Hye Kim
p. 10 Los colores del amor. Monseñor Bruno Forte
p. 12 El amor en sus raíces bíblicas. P. Tarcisio Stramare osj
p. 14 Dialogando con los amigos. P. Paolo Re osj
p. 15 La resurrección de San José
p. 16 El jefe de la Sagrada Familia modelo de padre. Monseñor Emmanuel A. Badejo
p. 18 Palabra… y hechos
p. 20 Entre Riccia y los montes del Matese: la historia continúa. Alessandro De Stefano
p. 21 Pórtense bien si pueden
p. 22 Mi recuerdo de Anna Scorza. P. Gennaro Citera osj
p. 23 Los santos de Benedicto XVI. P. Franco Careglio ofm conv.
p. 24 Noticias del mundo josefino (redazionejoseph@curia.org)
p. 28 Padre Paolo Monni osj. Por Ugo Collu
p. 29 Padre Carlo Corazzola osj. Por padre Manuel Manrique F. osj
p. 30 Presentamos un libro
p. 31 Carta de un misionero

viernes, 15 de enero de 2010

San José en Aparecida


San José en Aparecida

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe se celebró en la Basílica de Nuestra Señora de la Concepción “Aparecida”, en Brasil, los días del 13 al 31 de mayo de 2007. Nuestros obispos hicieron un reconocimiento de la presencia testimonial y patronal de San José, necesaria para la formación espiritual y pastoral de los discípulos misioneros de Jesucristo, diciendo: "Nuestros pueblos nutren un cariño y especial devoción a San José, esposo de María, hombre justo, fiel y generoso, que sabe perderse para hallarse en el misterio del Hijo; San José, el silencioso maestro, que fascina, atrae y enseña no con palabras, sino con el resplandeciente testimonio de sus virtudes y de su firme sencillez" (Documento de Aparecida n. 274).

San José sigue estando presente, nos dice Juan Pablo II: "Para que aprendamos de él su humilde y maduro modo de servir en la economía de la salvación y para que en todos crezca la devoción al Patrono de la Iglesia universal y el amor a nuestro divino Redentor" (Custodio del Redentor, 1).

Se comienza a ser cristiano por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da nuevo horizonte a la vida, y con ello una orientación decisiva: un encuentro de fe con la persona de Jesús (Cfr. Juan 1, 35-39). La naturaleza del cristianismo consiste en reconocer la presencia de Jesucristo y seguirlo. El discípulo misionero, que tiene que recorrer los caminos de América, debe asumir los rasgos del Misionero del Padre, destacados por los evangelios. No es la aceptación de una doctrina, sino el seguimiento de Jesucristo que como persona nos ha ganado el corazón y nos ha convertido. Lo que nos hace discípulos suyos es ir tras los pasos del hijo del carpintero, en quien vemos al Verbo de Dios hecho carne. Es él el que nos ha cautivado y dado la capacidad de dejar todo para seguirlo como lo hicieron los primeros discípulos y discípulas. Esta fue la experiencia de los primeros discípulos (Cfr. Juan 1, 39) y quedaron fascinados ante Aquél que les hablaba, ante el modo como los trataba.

En el encuentro con el inaudito realismo de su Encarnación, hemos podido oír, ver con nuestros ojos, contemplar y palpar con nuestras manos la Palabra de vida ( Cfr. 1 Juan 1,1), experimentamos que el propio Dios va tras la oveja perdida, la humanidad doliente y extraviada. Para levantarnos de esta situación, el Hijo de Dios, se anonadó a sí mismo, se humilló y tomó la forma de siervo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (Filipenses 2, 8).

Los obispos reconocen que no pueden exigir a los cristianos un renovado compromiso, si no se les ofrecen caminos de formación y una sana, vigorosa y sólida espiritualidad.

“Aparecida” nos muestra los lugares para encontrarnos con Jesucristo. El encuentro con Jesucristo, gracias a la acción invisible del Espíritu Santo, se realiza en la fe recibida y vivida en la Iglesia. La Iglesia es nuestra casa. Encontramos a Jesús en la Sagrada Escritura leída en la Iglesia. De modo admirable, en la Sagrada Liturgia, particularmente en la Eucaristía. El sacramento de la reconciliación es el lugar donde el pecador experimenta de manera singular el encuentro con Jesucristo, quien se compadece de nosotros y nos ofrece su perdón. La oración personal y comunitaria es el lugar donde el discípulo, alimentado por la Palabra y la Eucaristía, cultiva una relación de profunda amistad con Jesucristo y procura asumir la voluntad del Padre. Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (Cfr. Mateo 25, 37-40).

Hay un espacio de encuentro con Jesucristo que es la Piedad popular. La que es y ha sido "el alma de los pueblos" latinoamericanos y el "precioso tesoro de la Iglesia católica" en América Latina. La piedad popular es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia y una forma de ser misioneros, donde se recogen las más hondas vibraciones de América. Es parte de una "originalidad histórica cultural" de los pobres de este continente, y fruto de una "síntesis entre las culturas y la fe cristiana". La piedad popular es considerada como la espiritualidad de los sencillos.

La piedad popular es un imprescindible punto de partida para conseguir que la fe del pueblo madure y se haga más fecunda. Los miembros del pueblo fiel, reconociendo el testimonio de María y también de los santos, tratan de imitarles cada día más. Por este camino, se podrá aprovechar todavía más el rico potencial de santidad y de justicia social que encierra la mística popular.

“Aparecida”, siguiendo el método de ver, juzgar y actuar, encuentra varias manifestaciones de la piedad popular, que son una riqueza para la espiritualidad de nuestros pueblos, entre las principales que se mencionan, son: el Cristo sufriente, la Virgen María y el Señor San José.

Nuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados, como diciendo: Este es el que me amó y se entregó por mí (Gálatas 2, 20). Con su religiosidad característica se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad. Nuestros pueblos latinoamericanos tienen una sensibilidad religiosa que los ha llevado a un grande amor a Jesucristo, a Jesucristo sufriente como lo atestiguan todos los santuarios en donde se venera la imagen de un Cristo sufriente, como el Cristo de Chalma, en México, o el Cristo de Esquipulas, en Guatemala.

Ante este Cristo, nuestros antepasados aprendieron a abrazarse al dolor, a asumir el sufrimiento y la enfermedad, y sobre todo su dignidad de seres humanos redimidos por la sangre de Cristo.

También nuestros antepasados se encontraron con la ternura y el amor de Dios en el rostro de María. En ella vieron reflejado el mensaje esencial del Evangelio. Nuestra Madre querida, desde el Santuario de Guadalupe, o desde el de Aparecida, hace sentir a su hijos más pequeños que ellos están en el hueco de su manto. Ella, reuniendo a los hijos, integra a nuestros pueblos en torno a Jesucristo.

Las diversas advocaciones y los santuarios esparcidos a lo largo y ancho del Continente americano testimonian la presencia cercana de María a la gente y, al mismo tiempo, manifiestan la fe y la confianza que los devotos sienten por ella: Ella les pertenece y ellos la sienten como madre y hermana. En María, nos encontramos con Cristo.

Nuestros pueblos tienen un cariño y devoción especial a San José, esposo de María: la veneran como un santo especial ligado al misterio de Cristo, lo invocan, le levantan templos, celebran sus fiestas con mucho júbilo, se encomiendan a él y lo imitan en las virtudes evangélicas que la caracterizan. Los pueblos de Latinoamérica son conscientes y deudores de la fe que profesan: la recibieron de los primeros misioneros, quienes les inculcaron el amor y la devoción a San José. Por eso los fieles rinden a San José especial cariño en su corazón. Millones y millones de personas de la cultura occidental -mundial- llevan el nombre de José. Centenares de movimientos religiosos, tanto de personas consagradas a Dios, como de laicos del mundo, tienen a San José como patrón. Ciudades, plazas, calles, puentes, hospitales, escuelas y, sobre todo, iglesias, llevan el nombre de San José. Lo llevamos en el paisaje de nuestra cultura, familiar y pública (Leonardo Boff).

El párrafo al que se refieren nuestros obispos se encuentra en el capítulo 6 del Documento de Aparecida, La piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo, donde se menciona el testimonio de los apóstoles y el de San José.

Nuestros antepasados nos dejaron a José como patrón, pero también como ejemplo para servir a Jesús. A este respecto dice Juan Pablo II: “Además de la certeza en su segura protección, la Iglesia confía también en el ejemplo insigne de José; un ejemplo que supera los estados de vida particulares y se propone a toda la Comunidad cristiana, cualesquiera que sean las condiciones y las funciones de cada fiel” (Custodio del Redentor, 30).

El pueblo latinoamericano ama e invoca a San José y lo proclama como su patrono porque en él encuentra su modelo para encontrarse con Jesús. Sabe que el mejor ejemplo para seguir a Jesús es imitarlo, por eso ha sido propuesto por nuestros obispos para la formación de los discípulos misioneros. Esperamos que nuestros pastores continúen promoviendo el conocimiento de San José en el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Ambrosio García Moreno, M.J.

Tomado de:

El Propagador de la Devoción al señor San José, Año CXXXIX, n. 1, Enero 2010, pp. 7-10

jueves, 7 de enero de 2010

Índice de: El Propagador de la Devoción al señor San José (Enero 2010)


El Propagador de la Devoción al señor San José (enero de 2009)

Te ofrezco, a continuación, el índice y la portada de una revista josefina mexicana: El Propagador de la devoción al Señor San José. Revista iniciada en la Ciudad de México (1871) por el Fundador de los Misioneros de San José (19/IX/1872) el Padre José María Vilaseca (1831-1910). Es la publicación más antigua de México. El índice corresponde al Año CXXXIX, N. 1, enero de 2010.

Editorial

2 San José, custodio de la vida y del amor. P. Ambrosio García Moreno, m. j.
7 San José en Aparecida. P. Ambrosio García Moreno, m. j.
11 México, sede del XI Simposio Internacional sobre San José.
12 Año jubilar josefino.
14 José María Vilaseca: I Centenario de su muerte.
16 X Simposio Internacional. P. Miguel Ángel Aguilar Manríquez, m. j.
18 Peregrinación de la Familia Josefina. Hna. Elvira Díaz Contreras, h. j.
22 Nuevas provincias de los Misioneros Josefinos. P. Ernesto Canseco del Valle, m. j.
24 Tras las huellas de Vilaseca. Julio C. Padilla Alfaro
25 El padre José Castellanos García, m. j., llamado a la presencia de Dios. P. Ernesto Canseco del Valle, m. j.

miércoles, 6 de enero de 2010

Índice de Enero-Febrero 2010 de la revista canadiénse: El Oratorio de San José de Montréal


La revista: El Oratorio de San José de Montreal (L’Oratoire de Saint-Joseph du Mont-Royal) se empezó a estampar en el año 1912. Esta es una publicación que edita la Congregación de la Santa Cruz fundada, el 1° de marzo de 1837, por el venerable Basilio Antonio Moreau (1799-1849).
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L’Oratoire (El Oratorio)

Enero - febrero 2010, volumen 99, número 1

3 La nota del Rector. Abrirse al llamado de Dios.
4 En el buzón de las cartas
5 Palabras de la Redactora
6 La causa del hermano Andrés. Un paso más hacia la canonización.
8 El hermano Andrés, una inspiración.
9 San José en la Web
10 Serie: las edades de la vida. La adolescencia y la búsqueda de sentido.
12 La Sagrada Familia de Nazaret: una familia supra normal.
15 Memoria de los archivos. Hannon el milagroso.
16 Reflexión: Desiderata.
18 La plaza Délia-Tétreault fue inaugurada.
20 Dime José. A cada uno su misión.
22 Caminos de sanación. La otra herencia.
24 Al paso de los meses
27 Mega. Palabra Misterio
30 En la paz de Cristo
31 Cupón de suscripción

Tomado de:
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Traducción del francés:
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P. Óscar Alejandro, m. j.

martes, 5 de enero de 2010

Homilía de la Sagrada Familia de Fray Nelson OP en el Podcast IPH


Homilía sobre la Sagrada Familia en el IPH Podcast

Ya puedes escuchar, en el IPH Podcast, la Homilía pronunciada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario por Fray Nelson de la Orden de los Predicadores con ocasión de la Fiesta de la Sagrada Familia.

Visita la siguiente dirección:


O bien encuentrála al final de este diario de Actualidades Josefinas.

Esta homilía fue pronunciada el 27 de diciembre de 2009.

La homilía la tome de:

San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

¡Enséñame José!

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Mañanitas a San José

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Duerme (Canto a San José)

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Carpintería José (Canto a San José)

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: San José, un hombre, un santo

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

IPH, Podcast