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sábado, 19 de marzo de 2011

Una reflexión sobre San José como patrono de la Iglesia


San José, patrono de la iglesia

Celebramos hoy a San José. Hoy seguro que no es abstinencia. San José, al recibir el encargo de hacer las veces del padre de Jesús, no supuso que se le iba a venir encima tanto trabajo. Pío nono lo declaró patrono de la Iglesia Universal (menudo trabajito), es patrono de los seminarios y las vocaciones sacerdotales, de la buena muerte, patrono de los niños en el seno de su madre,… y de todo lo que podamos imaginar. Pero de una respuesta generosa a una llamada se supone la respuesta agradecida a todas las que vengan del Señor.

“Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.” Esta simple frase define lo que es toda la vida de José. Hoy quisiera que reflexionásemos sobre las vocaciones al sacerdocio, pues el Señor sigue llamando, pero muchos no tienen la misma disposición de San José, sino que cuando se despiertan, se dan la vuelta y siguen durmiendo.

Es una necesidad de toda la Iglesia, de cada uno, sea importante o el último de Filipinas, el rezar por las vocaciones en la Iglesia, y especialmente por las vocaciones sacerdotales.

No están los tiempos para tonterías. Hacen falta sacerdotes santos, entregados, desprendidos, hombres de hoy, con los pies en la tierra y la cabeza y el corazón en el cielo. Que sean personas. A cada uno se le ocurrirán muchas cosas, pero así a vuela pluma, se me ocurre: Personas que sepan que sólo van a hacer lo que Dios quiera, sin mérito ninguno por su parte. Que su vida será anónima excepto a los ojos de la feligresía que el Obispo le encomiende y de los ojos de Cristo. Personas enamoradas del Señor que no busquen otros amores ni compensaciones, pues están rebosando del amor de Dios. Personas que no les importe “perder el tiempo” escuchando a los que se encuentra y escuchando a Dios en largos ratos de oración. Personas que amen el ser pobres, pues si han entregado su vida no quieren guardarse nada más, y lo que uno no necesita lo entrega a quien le haga falta. Personas que no busquen “puestos” pues de poco valdría estar muy alto si estás muy lejos de Cristo. Personas que no tengan miedo a testimoniar su fe, por fuera y por dentro; y junto con su fe su entrega, su dedicación, lo que es su vida. Personas que no saben lo que son las vacaciones, pues Dios no se las toma, y cuando descansa, descansa en el Señor. Personas que madruguen pues el amor de Cristo es quien les mete prisa. Personas que se encuentren cómodas -no acomodadas-, en un barrio rico y en un arrabal de la periferia o un pueblo de cuatro habitantes, pues mientras tengan el Sagrario siempre están bien acompañados. Personas que no juzguen, ni siquiera a sus Obispos o a los políticos, pues aprendemos que sólo juzga Cristo. Personas con espaldas anchas para cargar con los pecados que escucha en el confesionario y dejarlos en las manos de Cristo. Personas que saben reír y que saben llorar, que saben querer a sus enemigos y escuchan los insultos como jaculatorias. Personas que se saben las últimas y sólo esperan la misericordia de Dios para cumplir -un poco-, con el don que han recibido. Personas que sepan que perdiendo la vida es como se gana. Personas que rezan y muevan a los demás a la oración. Personas que cargan con los achaques de los más débiles y que no retiran el hombro ante la carga. Personas que nunca fracasan pues cada alma vale toda la sangre de Cristo, y si algo no sale después de poner mucho esfuerzo, es porque Dios no lo quiere, luego no pasa nada. Personas que obedecen, pues el mejor lugar es donde les pone Dios; y personas que saben mandar pues su misión es que Cristo crezca y ellos disminuyan. Personas que se saben parte de un presbiterio y están siempre cerca de sus hermanos sacerdotes, especialmente cuando sufren o se ven abrumados por su debilidad. Personas que se muevan con la misma naturalidad entre los salones de los acomodados y las cárceles. Personas que no tengan doblez ni muchos discursos, pues su palabra es siempre del Evangelio. Personas que sepan expiar los pecados del mundo y no tengan miedo al hambre o a ser mal mirados. Personas enamoradas de la Virgen, con el rosario en el bolsillo, en la mano y en la boca, pues muchas veces tenemos que descansar en el seno de la madre, para volver a bregar. En definitiva, personas que sean personas de Dios.

A San José se lo encomendamos, y a nuestra Madre la Virgen, seguro que hay un montón de personas así… aunque ellos no se hayan dado cuenta. Que no tengan miedo a decir que sí.

19 de marzo de 2011

Comentario a la liturgia del día de Archimadrid

Tomado de:

http://estaesnuestracasa.blogspot.com/2011/03/san-jose-patrono-de-la-iglesia.html

lunes, 13 de abril de 2009

San José un hombre que se asombra


San José de los asombros
19-03-2009

Es, desde luego, el santo del silencio. No dice ni mú en todo el Evangelio. Aunque sea mucho suponer, yo lo imagino como un hombre de pocas palabras, de sonrisa fácil y de piedad recia. Y así, clavadito como está en mitad de la Cuaresma, nos recuerda el valor insustituible que, para la oración, tiene el recogimiento. Las muchas palabras fatigan el cuerpo y dejan árida el alma. Sin embargo, el silencio, cuando se llena de Dios, abre puertas y ventanas al diálogo fecundo con el Señor. El verdadero silencio, el silencio de José, equivale a escucha atenta y receptiva: no hay otra forma de conocer la Voluntad de Dios sobre la propia existencia.

Es, también, el santo de la obediencia. Por tres veces le revela Dios su Voluntad, y por tres veces, sin decir palabra ni dudar un punto, José obedece al instante. Una vez -la primera, a la que hoy se refiere el Evangelio- “se despertó″, y las otras dos “se levantó″: “se levantó, tomó al Niño y a su Madre de noche y huyó a Egipto” (Mateo 2, 14); “se levantó, tomó consigo al Niño y a su Madre y entró en tierra de Israel” (Mateo 2, 21). No es mal modo de obedecer: uno se despierta primero, azuzado por la voz de Dios; y luego se levanta con Jesús y María para convertir la obediencia en lance de Amor. Cuando obedeces, nunca vas solo. Te quedas solo cuando haces tu propia voluntad.

Es, además, el santo de los asombros. Si los quisiera enumerar uno por uno, no tendría folio -aunque no sería un mal motivo para un libro: “Los asombros de San José”-. Te citaré algunos, como ejemplo: el asombro de un varón de Dios al conocer a la joven María y vislumbrar en sus ojos la claridad de un alma inmaculada; el asombro de un israelita al recibir el anuncio de su misión como custodio del Mesías; el asombro de una criatura que tiene en brazos a su Creador suplicándole con la mirada que le enseñe a hablar, a caminar, a vestirse…; el asombro de un trabajador que tiene como Aprendiz al Hacedor de la tierra y de los astros… Repito que podríamos llenar de asombros todo un libro, pero basten estos ejemplos para sacudir el alma de tantos cristianos del siglo XXI que ya no se asombran de las maravillas de Dios. Basten para denunciar la tibieza de las almas que comulgan sin temblar. Basten para poner en evidencia la frialdad de quienes pasan por delante de un Sagrario y apenas se enteran.

Es -cómo no iba a serlo- el santo de la devoción a la Virgen. Fue el primero en enamorarse de Ella, el primero en rendirse a sus pies, el primero en venerarla como Madre de Dios… Fue su custodio, su protector y su esposo. Es de los pocos hombres que conocen un secreto que a mí me abrasa el alma: él sabe cómo son los ojos de la Virgen. Si María nos lleva a Jesús, José nos lleva a María. Yo creo que se pasa la eternidad señalándola y diciéndonos: “¿verdad que es hermosa? ¿verdad que es buena? ¿verdad que es limpia? ¿verdad que es dulce? ¿verdad que es fuerte?”… Luego se pone en pie, y dice: “¡Es mi Esposa!”

Arquidiócesis de Madrid

Tomado de:

http://www.archidiocesisdemadrid.com/comentarioevangelio/?p=1965

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)

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Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

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Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

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¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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