jueves, 31 de julio de 2014

San José en el Vaticano II



San José en los Documentos del Vaticano II

Si lees los Documentos del Concilio Vaticano II no encuentra en ellos el nombre de San José más que una vez, y esto, citando un texto de canon romano de la Misa (Lumen Gentium 50), y uno se pregunta: ¿pero, como es posible que no se mencione a San José más que una sola vez cuando el Papa San Juan XXIII lo proclamó Patrón del Concilio Vaticano II y con anterioridad había introducido su nombre en el canon romano de la Misa y todos los días los obispos sinodales,  los teólogos y los asesores oían su nombre en la celebración diaria de la Misa, que es el texto citado?. Es realmente un caso insólito y sorprendente y no se trata de gente lega en la materia sino de personas preparadas y bien formadas en los campos de la teología y me figuro que más de uno devoto de San José.

Y más concretamente refiriéndome al capítulo VIII de la Constitución Lumen Gentium sobre la Santísima Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia en el que claramente se ve que debía aparecer su nombre, pues no, no aparece; la única referencia a él es marginal, al citar el texto de San Lucas: tu padre y yo angustiados te buscábamos (Lucas 2,48). Esto es aún más insólito y sorprendente y yo diría no antievangélico pero sí aevangélico. Porque es que en el Evangelio leemos que San José juega un papel esencial en el misterio de la salvación y de la Iglesia. Sin San José no hubiera habido encarnación del Verbo en el seno de María, porque desde la eternidad en el decreto eterno de la salvación del hombre estaba decretado que el Verbo de Dios se encarnaría y nacería de una Virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, que por eso el Padre le dice por medio del ángel: José, hijo de David no temas recibir a María, tu mujer, en tu casa, porque lo que hay en ella es por obra del Espíritu Santo (Mateo 1,20). Y José al punto la recibió en su casa. Ya puede realizarse el misterio de la Encarnación, porque María se ha desposado con José. Ya puede nacer dentro del matrimonio de José y María. Por tres veces encontramos en el Evangelio que María esta desposada con José (Mateo, 1,18; Lucas 1,27; 2,5). Cuatro veces habla San Lucas de los padres de Jesús (Lucas 3, 27.33.41.48)

Y esto lo saben los Padres del Concilio y sus asesores. No estamos en los siglos del silencio sobre san José. El Papa Beato Pío IX ha promulgado un Decreto Quemadmodum Deus, declarando solemnemente a San José como Patrono de la Iglesia católica el 6 de diciembre de 1870; El Papa León XIII ha promulgado una encíclica en 1889,  Quamquam pluries,  la única, sobre la santidad de San José, y San Juan XXIII ha hablado admirablemente del santo Patriarca en distintas ocasiones, especialmente en La Carta apostólica a los obispos y a todos los fieles en el 19 de marzo de 1961 sobre la devoción a san José, patrono de la Iglesia. La devoción a San José está arraigada fuertemente en el pueblo fiel y muy desarrollada en al Iglesia de Dios; hace ya siglos que los teólogos enseñan que San José pertenece la orden hipostático, forma parte del misterio de la salvación y redención. Entonces ¿por qué se silencia totalmente a san José en este capítulo? Que parece que la Virgen es un asteroide caído del cielo sin relaciones humanas, que no ha tenido familia, que no ha estado casada.

Los primeros que han tenido que sufrir con este proceder, con este silencia de San José son Jesús, su hijo, y la Virgen María, su esposa, que amaban y aman entrañablemente a su padre y esposo.

¿Qué pasa? Dicen que fue para no entorpecer el camino del ecumenismo ¿San José entorpecer el movimiento ecuménico? Pero si es el primero más interesado en ello. ¿No es el Patrono de la Iglesia católica que vela por ella más que nadie? Y si la actitud más fundamental de la Iglesia, como dice el mismo Concilio, es la escucha de la Palabra de Dios (Dei Verbum 1), aquí los Padres sinodales no han escuchado la Palabra de Dios en el Evangelio. Y, aunque algunos Padres conciliares pidieron explícitamente que en el capítulo 8, dedicado a la Virgen María, se hiciese mención explicita del matrimonio virginal de María y José con sus consecuencias prácticas, porque, como dirá más tarde San Juan Pablo II “Y también para la Iglesia, si es importante profesar la concepción virginal de Jesús, no lo es menos defender el matrimonio de María con José, porque jurídicamente depende de este matrimonio la paternidad de José” (Redemptoris Custos  7), no tuvieron acogida en la mayoría de los Padres. Que Dios perdone a todos los que han impedido esta glorificación de San José junto a su esposa en el Concilio Vaticano II, pero sepan que San José sigue perteneciendo al orden hipostático, el orden de la gracia de la salvación y redención de Jesús, siempre será el esposo santísimo de María, el Padre amantísimo de Jesús y siempre tendrá una importancia esencial la acogida de la llamada del Padre del cielo a que tomase a María, su mujer, en su casa, a desposarla definitivamente para que naciese en su matrimonio Jesús.

Lo que no hicieron los Padres del Concilio lo llevó a cabo san Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Redemptoris Custos sobre la figura y misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia, el documento papal más amplio y rico de doctrina sobre el glorioso Patriarca San José. Sin duda el Documento papal más importante en la historia de la Iglesia.

                                   P. Román Llamas, ocd
31 de Julio de 2014

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miércoles, 16 de julio de 2014

El patrocinio de San José sobre la Iglesia



San José, patrono de la Iglesia Católica

San   José es Patrono de la Iglesia desde que el Padre del cielo le hace padre de Jesús por su matrimonio con la Virgen María. Pero no se le proclama como tal hasta el 8 de diciembre de 1870 por el Papa Pío IX con el Decreto Quemadmodum Deus, así llamado por las palabras con que comienza y que traducido del latín suena así: “De igual modo que Dios constituyo a aquel José, hijo del Patriarca Jacob, gobernador de todo el Egipto para que asegurase al pueblo el alimento, así, llegada la plenitud de los tiempos, como hubiera decidido mandar al mundo a su Hijo Unigénito  para salvar al mundo, eligió a José, del cual el primero era tipo, constituyéndole custodio de sus principales tesoros. De hecho tuvo por esposa a la Inmaculada Virgen María, de la que por virtud del Espíritu Santo nació nuestro Señor Jesucristo, que se dignó ser tenido por hijo de José entre los hombres, y le estuvo sujeto. Y al que tantos reyes y profetas desearon ver, José, no solo vio, sino que convivió con él, le abrazó con afecto paterno y lo besó; más aún alimento, nutrió con solícito cuidado al que el pueblo cristiano había de tomar como pan del cielo para conseguir la vida eterna.

Por esta sublime dignidad que Dios regaló a este su siervo fidelísimo, la Iglesia, después de la Virgen María, su esposa, siempre le honró con sumo honor y alabanzas, e imploró su intercesión en las dificultades y ansiedades.

Y, como en estos tristísimos tiempos que corren, la Iglesia se encuentra agredida por todas partes por sus enemigos y oprimida por tan gravísimas calamidades que los hombres impíos se persuaden que ha llegado el tiempo en que las fuerzas del infierno prevalecen contra ella. Po eso los venerables obispos de todo el mundo católico eleven al Sumo Pontífice sus preces y las de los fieles a ellos encomendados, en las que piden se digne proclamar a san José Patrono de la Iglesia católica Y como estas preces y votos fuesen renovados con mayor insistencia en el ecuménico concilio Vaticano, nuestro Señor Pío Papa IX, conmovido por la presente y luctuosa condición de las cosas para poner a sí Mismo y a todos los fieles bajo el potentísimo patrocino del santo Patriarca José, quiso satisfacer los votos y lo declaró solemnemente PATRONO DE LA IGLESIA CATÓLICA, y su fiesta que cae el 19 de marzo, mandó que se celebrase en adelante  con rito doble de primera clase, pero sin octava por razón de la Cuaresma. Y dispuso, además, que esta declaración, hecha por la Sagrada Congregación de Ritos se hiciese pública en este día de la Inmaculada Virgen y sagrada esposa del santísimo José. No obstando nada en contrario”.

            Día 8 de diciembre de 1870.

Cardenal Patrizi S.R.C. Prefecto
Domingo Batolini.  S.R.C. Secretario.

Este Decreto, por el que se declara solemnemente a San José Patrono de la Iglesia católica, mando el Papa que se hiciese público, leyéndolo en las misas solemnes de la Inmaculada Concepción de la Esposa de san José en  nuestras patriarcales  basílicas Lateranense, Vaticana y Liberiana el día 8 de diciembre de 1870

En este Decreto, como hiciera en el decreto Inclytus Joseph el 10 de septiembre de 1857 por el que extendió a toda la Iglesia la fiesta del Patrocinio de San José con rito doble de segunda clase, en pocas líneas nos traza lo que él llama la sublime dignidad y única de San José y que describe con la mayor sencillez: El haberle constituido Custodio de sus principales tesoros Jesús y María, privilegio que repetirá San Juan Pablo II en la Redemptoris Custos, n. 1, y el Papa Francisco en su homilía de toma de posesión de   su Pontificado petrino; el ser esposo de la Virgen María y por este matrimonio el dignarse el Hijo de Dios de ser tenido por hijo de José y someterse a él y estarle obediente;  el convivir José tantos años y tan íntimamente con el Hijo de Dios humanado y el abrazarlo con afecto paterno y el besarlo, porque por el matrimonio con María, la Madre de Jesús, José es padre, virginal, pero padre de Jesús, Jesús es su hijo; el nutrirlo con cuidado solícito y de esta manera alimentar, cuidar, guardar, custodiar, defender al que sería el Pan de vida para la vida eterna de todos los fieles cristianos, y a ese cuidado esmerado y puntual de José se debe el tener hoy la Eucaristía.

La Iglesia, reconociendo esta sublime dignidad de San José, el siervo fidelísimo, le ha honrado con sumo honor y alabanzas. Y, finalmente, a esa sublime dignidad de san José pertenece el ser Patrono de la Iglesia católica, Patrono potentísimo. No hay dificultad por grave que sea que se le resista. Como dice santa Teresa es el único Santo que ayuda en todas las necesidades de cuerpo y de alma, en todas sin excepción, personales y universales, en todas las necesidades eclesiales

Con razón dice San Juan XXIII de este Decreto: “Fue aquel —del 8 de diciembre de 1870— breve pero gracioso y admirable a la `Urbe y al mundo, digno verdaderamente de ad perpetuam rei memoriam, que abrió una vena de riquísimas y preciosas inspiraciones a los sucesores del Pío nono” (Carta Apostólica Le Voci del 19 de marzo de 1961).

P. Román Llamas, ocd
16 de julio de 2014


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lunes, 14 de julio de 2014

Grandes figuras de la música puertorriqueña en el Cementerio de San José



El cementerio de San José en Villa Palmeras:
reflexiones en torno a un camposanto salsero

San Juan ocupa un lugar importante dentro de la historia puertorriqueña por el patrimonio arquitectónico y documental que encierra, lo cual es de gran beneficio para los que estamos interesados en el estudio de nuestra cultura.  Un ejemplo excelente de esto que estamos hablando es la gran cantidad de cementerios que hay en nuestra ciudad capital, como por ejemplo el cementerio Santa María Magdalena de Pazzi en el viejo San Juan, el cementerio de Río Piedras, el ya desaparecido cementerio de Cangrejos que se localizaba en la calle San Jorge y en nuestro caso particular, el Cementerio San José en Villa Palmeras.

El Cementerio de San José en Villa Palmeras goza de la particularidad de albergar los restos de varios de los artistas y músicos más importantes dentro de la historia musical puertorriqueña.  Entre estos merece la pena destacar el panteón de Rafael Cortijo, fundador de Cortijo y su Combo, una de las más importantes orquestas puertorriqueñas enfocadas en la música afrocaribeña y también en los ritmos más autóctonos de la isla que abarca esta sombrilla musical que hemos señalado, la bomba y la plena.  Impresionó tanto a la población puertorriqueña la muerte de Rafael Cortijo en 1982 que se estima que en el cortejo fúnebre le acompañaron alrededor de 15,000 fanáticos; incluso, esta manifestación de pueblo fue motivo de inspiración para que un año después el escritor Edgardo Rodríguez Juliá escribiera una novela sobre esto titulada “El entierro de Cortijo”.  Cinco años después moriría Ismael Rivera, bautizado como “El Sonero Mayor” y fue cantante de la orquesta de Rafael Cortijo.  Según los biógrafos de Ismael Rivera, la muerte de su amigo Rafael le afecto tanto que perdió la voz, impidiéndole participar en un homenaje póstumo a la memoria de él.

Uno de los autores de las plenas más importantes de Cortijo y principales defensores de la bomba y la plena en Puerto Rico, don Rafael Cepeda, también está enterrado en el cementerio de San José.  Don Rafael Cepeda es autor de gran cantidad de bombas, plenas, aguinaldos, calypsos y guarachas, pero se destacan  “El bombón de Elena”, la bomba “A la verdegué” y el aguinaldo “Flores de amistad” como sus composiciones más importantes.  Ha sido tan importante  Santurce y todos sus barrios, pero particularmente Villa Palmera, en la trayectoria de este sanjuanero que, como ya hemos anticipado, fue enterrado en el Cementerio de San José al morir en 1996, y desde 1978 su hijo, Modesto Cepeda,  fundó en el sector Playita de Villa Palmera , barrio que alberga el cementerio, una escuela dedicada exclusivamente a la enseñanza de la bomba y la plena.

Otro que está enterrado en este cementerio es Pedro Rodríguez de Gracia, o mejor conocido como Pellín Rodríguez, que formó parte de El Gran Combo de Puerto Rico, orquesta formada tras la disolución de la Orquesta de Rafael Cortijo con Ismael Rivera de vocalista.  Pellín fue e segundo en ser enterrado allí, pues murió en 1984, dos años después de la muerte de Rafael Cortijo.  Por último, pero no menos importante, está Carlos Samuel Ayala Román, o Sammy Ayala, cantante y percusionista relacionado también a la música afroantillana, sobre todo por haber pertenecido a la orquesta de Cortijo y su combo y contribuir con la composición de temas como el de la plena “Para mi gente” y la bomba “Dios los cría y ellos se juntan” por mencionar algunos.  Éste falleció y fue enterrado en el 2012.

Estos entierros son grandes casos en los que podemos identificar manifestaciones culturales que nos ayudan a entender cómo se manifiestan los puertorriqueños ante la muerte.  En estos tres casos específicos tenemos como denominador común el elemento de la música y  a San Juan como contexto socio histórico, y  particularmente a Santurce, el antiguo pueblo que terminó absorbido por la ciudad capital, pero sigue siendo la zona histórica en donde encontramos este importante cementerio.  Sin embargo, ha sido muy poco lo que se ha investigado sobre este cementerio; y ni hablar del estado de conservación del mismo, pues aún no ha sido capitalizado seriamente como un lugar de interés cultural y patrimonio histórico de la isla.  No obstante, los restos de estos artistas están ahí como símbolo de esa memoria histórica y cultural a la espera de que futuros investigadores se interesen por ellos y contribuyan a su avance investigativo desde diversas perspectivas y a la conservación patrimonial.

Juan Carlos García Cacho
14 de julio de 2014

Tomado de:


San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

¡Enséñame José!

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

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21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Duerme (Canto a San José)

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Carpintería José (Canto a San José)

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: San José, un hombre, un santo

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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