lunes, 26 de diciembre de 2005

¡Un documental sobre San José!



San José, el santo misterioso 
(Joseph The Silent Saint)

Emisión: Lunes 26 de diciembre de 2005, 06:00h - 07:00h.

Ficha técnica:

Género: Documentales / Historia
Nacionalidad: EE.UU
Duración: 60minutos
Año: 2005
PRODUCTORA: Weller Grossman Productions
Datos específicos de esta emisión:
Tipo de pase: Mutidifusión
Versiones: Español, Portugués

Argumento:

San José es uno de los grandes misterios que encontramos en la Biblia. ¿Quién fue realmente el esposo de María y padre de Jesús? Fue aconsejado por ángeles, perseguido en una tierra extraña por asesinos y adorado por un hijo que con los años sería llamado Rey de Reyes. Y, sin embargo, no hay ninguna referencia sobre su figura en el Libro Sagrado. Este documental, mediante entrevistas con teólogos y sacerdotes, te muestra un retrato del hombre que habló con sus actos y puso los cimientos del Cristianismo.

Información tomada de la página Digital + es:


domingo, 25 de diciembre de 2005

María y José amados por Dios y disponibles a su voluntad


La paz de Dios y los que Él ama.


Con el término paz, hemos llegado a la tercera palabra-guía de la liturgia de esta Noche Santa. El Niño que Isaías anuncia es llamado por él “Príncipe de la paz”. De su reino se dice: “La paz no tendrá fin”. A los pastores se anuncia el Evangelio la “gloria de Dios en lo más alto de los cielos” y la “paz en la tierra...”. Una vez se leía: “... a los hombre de buena voluntad”; en la nueva traducción se dice: “... a los hombres que él ama”. ¿Qué significa este cambio? ¿No cuenta más la buena voluntad? Hagamos de otra forma la pregunta: ¿Cuáles son los hombres que Dios ama, y por qué los ama? ¿Dios tal vez es parcial? Ama, quizás, solo algunos y abandona a los otros a sí mismos? El Evangelio responde a estas preguntas mostrándonos a algunas personas precisas amadas por Dios. Hay personas determinadas –María, José, Isabel, Zacarías, Simeón y Ana, etc. Pero hay otros dos grupos de personas: los pastores y los sabios de oriente, conocidos como los reyes magos. Detengámonos en esta noche sobre los pastores. ¿Qué clase de hombres son? En su ambiente los pastores eran despreciados; eran considerados poco confiables y, en el tribunal, no eran admitidos como testigos. Pero ¿quiénes eran en realidad? Ciertamente no eran grandes santos, si con este término se entienden personas de virtudes heroicas. Eran almas simples. El Evangelio destaca la característica que después, en las palabras de Jesús, tendrá un rol importante: eran personas vigilantes. Esto vale desde el principio en el sentido exterior: de noche velan, junto a sus ovejas. Pero vale, también, en un sentido más profundo: eran disponibles a la Palabra de Dios. Su vida no estaba encerrada en sí misma; su corazón era abierto. In algún modo, en el más profundo, estaban a la espera de Él. Su vigilancia era disponibilidad –disponibilidad a la escucha, disponibilidad a encaminarse; era espera de la luz que les indicara su propio camino. Esto es lo que le interesa a Dios. Él ama a todos porque todos son sus criaturas. Pero algunas personas han cerrado su alma; su amor no encuentra en ellos acceso alguno. Ellos creen no tener necesidad de Dios; no lo quieren. Otros que tal vez moralmente son igualmente miserables y pecadores, al menos sufren por esto. Ellos esperan a Dios. Saben que tienen necesidad de su bondad, aunque si no tienen una idea precisa. En su alma abierta a la espera la luz de Dios puede entrar, y con ella su paz. Dios busca personas que lleven y comuniquen su paz. Pidámosle de hacer, sí, que no encuentre cerrado nuestro corazón. Hagamos de manera de estar siempre en grado de convertirnos en portadores activos de su paz, justo en nuestro tiempo.

Benedicto XVI
25 de diciembre de 2005

Extracto de la homilía traducida de:


Traducción: P. Óscar Alejandro, mj

sábado, 24 de diciembre de 2005

El Hijo de José nos muestra la grandeza del trabajo


Jesús obrero modelo de trabajo

Audiencia a los dependientes que colaboraron en la reestructuracióndel departamento pontificio

Me ha venido a la mente que en el Nuevo Testamento, como profesión del Señor Jesús, antes de su misión pública, aparece la palabra “tekton”, que ordinariamente nosotros traducimos como “carpintero”, porque entonces las casas eran substancialmente de madera. Pero, más que “carpintero”, es un “artesano” que debe poder hacer de todo cuanto es necesario para la construcción de una casa. Así, en este sentido, son “colegas” de nuestro Señor, han realizado cuanto Él había hecho voluntariamente, según su opción, antes de anunciar al mundo su misión. El Señor ha querido mostrar así la nobleza del trabajo. En el mundo griego sólo el trabajo intelectual era considerado digno de un hombre libre. El trabajo manual era dejado a los esclavos. Totalmente diversa era la religión bíblica. Aquí el creador que según una bella imagen, ha hecho al hombre con sus manos– aparece justamente como el ejemplo del hombre que trabaja con las manos, y, haciendo esto, trabaja con la mente y el corazón. El hombre imita al Creador porque este mundo que Él nos dio sea un mundo habitable. Esto aparece en la narración bíblica desde el principio. En fin, en modo fuerte, en el hecho que Jesús era “tekton”,"artesano", aparece la nobleza y la grandeza de este trabajo.

Benedicto XVI Vaticano 23 de diciembre de 2005

Fragmento tomado de:


Traducción: P. Óscar Alejandro, mj

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viernes, 23 de diciembre de 2005

Un promotor de la espiritualidad de Nazaret


Padre Pedro María de Málaga 
y los santos en Loreto


La Congregación Universal de la Santa Casa fue fundada en 1883 por el obispo Mons. Galluci con el fin de difundir y promover el culto y el mensaje espiritual del Santuario de Loreto. Pero fue el capuchino español, P. Pedro de Málaga, primer director de la Congregación desde 1883 a 1904, quien dio un impulso extraordinario al santuario con múltiples iniciativas en todos los países de Europa y fuera de ella. Su experiencia internacional y las notables capacidades organizativas consintieron al P. Pedro extender notablemente, especialmente en Europa, los horizontes del santuario de Loreto.

En 1897 toma entre sus manos la gestión del boletín mensual del santuario denominándolo con el nombre de Anales de la Santa Casa (desde 1883 se llamaba La Virgen Lauretana). Hoy lleva el título El mensaje de la Santa Casa. El P. Pedro promovió, además, una intensa actividad editorial de libros, opúsculos, y guías espirituales en varias lenguas para ayudar a los peregrinos a vivir la espiritualidad típica del santuario, con la particular referencia a la vida de la Sagrada Familia.

Si el resultado más notable de su obra fue aquel de haber recogido fondos y adhesiones para completar y embellecer la decoración artística del santuario, no fue menos la obra humilde y oculta, a través de la sensibilización espiritual de las almas. La presencia en Loreto de la Santa Casa de Nazaret era y es una constante llamada a los inicios de la historia de la salvación, desde el misterio de la Encarnación cumplido con el anuncio del ángel a María, a los ejemplos luminosos de la Sagrada Familia de Nazaret. El fin que el p. Pedro estableció era aquel de hacer revivir concretamente, en los fieles, el estilo de Nazaret a través del boletín mensual y una abundante correspondencia epistolar con los Celadores de la Santa Casa.

Uno de los fines que la Congregación se propone desde el inicio fue aquel de difundir la devoción a la Sagrada Familia para crear “una gran familia bajo el único techo de la Santa Casa de Nazaret, en santa compañía con Jesús, María y José”. En el libro, Loreto, nueva Nazaret, así viene ilustrada y difundida esta bellísima iniciativa de la Congregación: “Nosotros somos los miembros de esta Santa Familia la cual, de tres personas que eran, se ha multiplicado al infinito. Es la Santa Casa el techo paterno donde todos los miembros de esta inmensa familia deben encontrarse reunidos y todos saberse y sentirse hijos de una Madre incomparable, hermanos de nuestro bendito Señor y Salvador... La puerta de la Santa Casa nos ha sido grandemente abierta... Jesús, María y José nos esperan, nos abren el corazón, y nos extienden los brazos para acogernos en su santa compañía” (G. Garratt, Loreto, nuova Nazaret. Recanti 1894, p. 341-342).

La eficiencia de la actividad de la Congregación está ligada también a la feliz iniciativa del p. Pedro de crear una abundante y sólida red de Celadores de la Santa Casa (hoy llamados Amigos de la Sagrada Familia) esparcidos en todo el mundo con la tarea de dar a conocer el santuario de Loreto y de difundir el mensaje y la espiritualidad. El material epistolar con los Celadores se ha perdido casi todo, mas podemos darnos una idea de algún ejemplar que queda y de los testimonios de algunos santos y beatos que han tenido una constante relación con el p. Pedro y con el Santuario de Loreto en aquellos años. El p. Pedro fue un verdadero animador, un padre espiritual, un consejero que supo sugerir un estilo de vida marcado por el mensaje de la Sagrada Familia de Nazaret. Entre los Celadores que tuvieron una relación directa con él y a él se referían encontramos santos y beatos como San José Manyanet, la beata Gabriela Bonino, la beata Elena Guerra, San José Nascimbeni, el beato Dionisio Vicente y otros.

P. Marcello Montanari

Extracto tomado de la revista: Il messaggio della Santa Casa (diciembre 2005)

Una imagen grande y a la vez sencilla de San José

Un retrato 


Con San José, todo cambia. Una fórmula que no será jamás repetida en los evangelios, pues basta por sí misma: José, el esposo de María, de la que nació Jesús, que se llama Cristo (Mateo 1,16). Esta corta frase es de una importancia capital; sitúa en plena luz la persona de José, así como su misión. Él es hijo de David; él es el último de la serie; después de él, ya no hay más que un hijo de David, el Hijo por excelencia: Jesucristo. María, por su matrimonio con José, da al Hijo que ha concebido del Espíritu Santo una ascendencia davídica. De esta manera se cumplen todas las profecías.

Demasiado deprisa pasamos habitualmente por esta página del Evangelio según San Mateo. Sin embargo, tiene una importancia muy grande para discernir el lugar que Dios ha dado a José en el misterio de nuestra renovación. Las primeras palabras son desconcertantes: Genealogía de Jesucristo. El Hijo de Dios acepta tener una genealogía humana, y esta genealogía no es otra más que la de San José. ¿Se puede estar más unido a una persona que teniendo la misma genealogía que ella? San Mateo podía haber escrito perfectamente genealogía de José, hijo de David, igual que escribió genealogía de Jesucristo, hijo de David.

Esta situación de José es única en su género. El Altísimo nos afirma, puesto que el Evangelio está inspirado por él, que la ascendencia humana del Verbo encarnado es la misma que la de José. Esta identidad, y no simple semejanza, introduce a San José en lo más íntimo del misterio de la Encarnación y de la Redención. Esta genealogía, que resume lo que nosotros llamamos «historia santa», no contiene sólo personas dignas de elogio; lejos de eso; el que vino a borrar todos los pecados, y los pecados de todos, quiso tener pecadores y pecadoras entre sus antepasados.

Esta historia es santa en cuanto que es el anuncio de la llegada a nuestro mundo de la santidad en persona, el Cristo Jesús. Esta historia es única; está hecha de intervenciones divinas de promesas magníficas y de severas amenazas. La finalidad de todo ello era mantener al pueblo de Dios en su verdadera vocación, la de preparar la venida del Hijo de Dios. La alianza divina había sido llevada a cabo con Abraham, después más particularmente con David: he hecho alianza con mi elegido, he jurado a David, mi siervo: afirmaré por siempre tu descendecia (Salmo 88,4).

Los hechos no tardaron en desmentir esta promesa. Apenas murió el primer sucesor de David, Salomón, el país se dividió y sucesivamente fue invadido por los asirios, los caldeos, los persas, los griegos y finalmente los romanos. Salvo algunas excepciones, la familia de David no figura en todos estos avatares de una manera especial. Ninguno de sus descendientes se destaca en la exaltación patriótica y religiosa del tiempo de los Macabeos. Cuando llegó el cumplimiento de los tiempos, la familia de David es ignorada. Ninguno de sus miembros tiene una influencia religiosa, política o social. La Judea tiene un rey, Herodes, pero no desciende de David, ni siquiera es judío. Todo lo referente a las bellas promesas hechas a David parece haber terminado... Entonces es cuando todo comienza.

El Señor se preparó una tienda con el fin de poder habitar en nosotros. Viene en medio del silencio y de la oscuridad, sin entorpecer a nadie. Solicita hospitalidad en un seno virginal y el calor de dos corazones que se aman. La hija de Israel da a luz al Hijo de Dios; José, heredero de David, acoge en su casa al Hijo y a la Madre.

Enséñanos, José, cómo se es “no protagonista”, cómo se avanza sin pisotear, cómo se colabora sin imponerse, cómo se ama sin reclamar, cómo se obedece sin rechistar cómo ser eslabón entre el presente y el futuro cómo luchar frente a tanta desesperanza cómo sentirse eternamente joven. Dinos, José, cómo se vive siendo “número dos”, cómo se hacen cosas fenomenales desde un segundo puesto, cómo se sirve sin mirar a quién, cómo se sueña sin más tarde dudar, cómo morir a nosotros mismos, cómo cerrar los ojos, al igual que tú, en los brazos de la buena Madre. Explícanos cómo se es grande sin exhibirse, cómo se lucha sin aplauso, cómo se avanza sin publicidad, cómo se persevera y se muere uno sin esperanza de un póstumo homenaje, cómo se alcanza la gloria desde el silencio, cómo se es fiel sin enfadarse con el cielo.

P. Luis Fernández de Eriba, csj

Tomado del Boletín: Familia de Murialdo * AMA, n. 10 , diciembre 2005, pp. 3-4

jueves, 22 de diciembre de 2005

Desde San José de las Flores Jon Cortina y su búsqueda de los niños y niñas desaparecidos


El cura Jon Cortina 
y los “aristócratas del Espíritu”


Un testimonio sobre el sacerdote vasco y su compromiso con el pueblo salvaroreño

Una agenda del año recién estrenado (1992) asomaba del bolsillo de su camisa. El padre Jon Cortina se disponía a enfrentar los primeros pasos de la posguerra en El Salvador acompañando y amparando a los suyos, a quienes había hecho suyos, a los campesinos pobres de Chalatenango. El acuerdo de paz se había firmado la noche de Año Nuevo en Nueva York mientras él celebraba una vigilia de esperanza en la parroquia de San José de las Flores, cabecera departamental en plena zona de conflicto.

Se cuenta que Cortina sobrevivió de manera fortuita al asesinato colectivo de sacerdotes en la Universidad Centroamericana Simeón Cañas en noviembre de 1989. En esos años de convulsión pocas veces abandonaba su parroquia, en Chalatenango, pero esa noche había sido convocado por el rector de la universidad, Ignacio Ellacuría, a una reunión. No pudo llegar a San Salvador porque algún caso de violación de derechos humanos se le atravesó. Pero los asesinos lo esperaban. Durante las primeras horas después del crimen su nombre figuraba entre los de religiosos ejecutados. "Me oí muerto", decía.

Después le aconsejaron alejarse de Chalate. Nunca se fue.

En 1993, cuando la oficina de Naciones Unidas para el proceso de paz en El Salvador (Onusal) llegó a Chalatenango para documentar el informe de la Comisión de la Verdad, Cortina asistió a las sesiones y entrevistas. Se sobresaltó al notar que entre los testimonios abundaban no sólo los de madres que referían la muerte de sus hijos, sino los secuestros. "Se vendían. ¡Aquí hubo un trasiego de niños que es vergonzoso!", dijo en la entrevista con El Faro. Y decidió no ser indiferente a esa realidad que el informe de la comisión dejó a un lado.

Empezó entonces su gran batalla. Fundó la organización Pro Búsqueda de Niños y Niñas, que en 10 años acogió 750 peticiones. A contracorriente de la indolencia de las autoridades y la cerrazón de los militares, Cortina y su puñado de colaboradores buscaron en 11 países, tocaron todas las puertas y lograron encontrar a 293 jóvenes, además de que organizaron 169 rencuentros. Muchos otros aún están en proceso.

Tenía 70 años al morir. El jesuita José María Tojeira, sucesor de Ellacuría en la UCA, dio a conocer la noticia en la radio salvadoreña. Las reacciones de pena y solidaridad brotaron de todos los rincones habitados por guanacos pobres. En Los Angeles, Euskadi, Guatemala y El Salvador se celebran misas. Pero las expresiones más sentidas se han producido en Guarjila, comunidad que fue despoblada y repoblada en los 80, donde Cortina tenía su casita, su parroquia. Desde ahí, los campesinos, esos aristócratas del espíritu que nada tienen, han pedido que los restos de Cortina, "el padre de Guarjila", descansen en esa tierra.

Blanche Petrich

Extracto tomado de:


miércoles, 21 de diciembre de 2005

¿Se puede reducir la relación de Jesús y de José al plano legal?


Un angelus dedicado a la figura de José


En las palabras del Papa Benedicto, en el Ángelus del 18 de diciembre de 2005, encontramos una profundización en la figura del Carpintero de Nazaret al contemplarlo y llamarle padre de Jesús. El Papa, en el segundo párrafo del Ángelus, nos habla del hombre justo de Nazaret considerado su misión paterna respecto a Jesús señalando que, legalmente, fue él quien lo insertó en el linaje de David. Un poco más adelante dice que el rol de José no puede, ciertamente, reducirse a este aspecto legal. Es decir que no podemos quedarnos en ese: 'era considerado' hijo de José'. Definitivamente no debemos anclarlo todo en el plano legal pues si bien hay aspectos legales en las relaciones familiares no todo queda en esa área. Hay algo más: el amor, la relación, la donación, el conocimiento, la entrega y tantos otros aspectos que no podemos dejar de lado. Por eso, el Santo Padre, ve que el papá del Jesús de Nazaret no se ha quedado sólo en la dimensión legal en la relación con su pequeño.

José de Nazaret ha calado profundamente en la persona, la psicología y la personalidad de su Hijo. Por esto el Papa Benedicto tiene una frase que me parece genial: No se exagera si se piensa que justamente del “padre” José, Jesús haya aprendido –en el plano humano– aquella robusta interioridad que es presupuesto de la auténtica “justicia superior”, que él un día enseñará a sus discípulos (ver: Mateo 5, 20)". No hay duda, y no porque lo diga el Papa, que existe una semejanza espiritual entre José y su hijo, esto es algo que no podemos dejar de lado en nuestra contemplación de Jesús como Hijo de José, de lo contrario corremos el peligro de seguir reduciendo la paternidad josefina al ámbito legal. Pensar y privilegiar que José es sólo padre por la ley refleja una pobreza y una estrechez en nuestro conocimiento del Patriarca de Nazaret y de su Hijo.

P. Óscar Alejandro Hernández Zavala m. j.

Asociación de Madres Apostólicas animadas por la espiritualidad de San José


Una revista que nos habla de San José



De Madrid, España hemos recibido una revista, en pdf, que nos envió el P. Luis Fernández de Eriba, csj de los Josefinos de Murialdo. Esta revista es de la Familia de Murialdo y Ama. (Asociación de Madres Apostólicas). La revista es de Diciembre de 2005 y corresponde al N. 10.

El texto que nos ofrece la portada es el siguiente:

Nos conmueve que el todo poderoso se haya hecho pequeño, al alcance de una caricia, ante el humilde José. Se alegra la sierva bienaventurada María, su Madre. Con nosotros se encuentra hoy, tocamos el cielo, rindiéndonos de una vez por todas ante los perdedores y pequeños.

El Boletín: Familia de Murialdo* AMA tiene las siguientes secciones:

- San Leonardo Murialdo
- San José
- Familia de Murialdo
- Colaboración
- Noticias

martes, 20 de diciembre de 2005

Jesús aprendió de José su intensa vida interior: Benedicto XVI


Papa invita a prepararse para la Navidad siguiendo ejemplo de San José


Roma, 19 (NE – eclesiales.org) Al dirigirse ayer a los peregrinos congregados para el rezo del Angelus, el Papa Benedicto XVI destacó la figura de San José. En su breve alocución, el Pontífice afirmó que San José “es modelo del hombre ‘justo', que en perfecta sintonía con su esposa acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano”. “Por esto, en los días que preceden a la Navidad, es particularmente oportuno establecer una especie de diálogo espiritual con San José para que nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe”, señaló el Papa.

A continuación el Santo Padre destacó la dimensión del “silencio” en San José, afirmando que este silencio “no manifiesta un vacío interior, sino más bien la plenitud de fe que lleva en el corazón, y que guía cada uno de sus pensamientos y acciones. Un silencio por el que José, junto con María, custodia la Palabra de Dios, conocida a través de las sagradas Escrituras, cotejándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santa voluntad y de confianza sin reservas en su providencia”.

“No es exagerado pensar que Jesús aprendiera -a nivel humano- precisamente del ‘padre' José esa intensa interioridad, que es la condición de la auténtica justicia, la ‘justicia interior', que un día enseñará a sus discípulos”

“¡Dejémonos contagiar por el silencio de San José! Nos hace tanta falta en un mundo con frecuencia demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación de la Navidad, cultivemos el recogimiento interior para acoger y custodiar a Jesús en nuestra vida”.

Tomado de:



lunes, 19 de diciembre de 2005

San José en el Angelus del Papa Benedicto XVI


Benedicto XVI
Ángelus
Plaza de San Pedro


IV Domingo del Adviento, 18 de diciembre de 2005

Queridos hermanos y hermanas:

En estos últimos días del Adviento la liturgia nos invita a contemplar en modo especial a la Virgen María y a San José, que han vivido con intensidad única el tiempo de espera y de la preparación al nacimiento de Jesús. Deseo hoy dirigir la mirada a la figura de San José.

En la página evangélica de hoy san Lucas presenta la Virgen María como “esposa de un hombre de la casa de David, llamado José” (Lucas 1, 27). Es, sin embargo, el evangelista Mateo quien da mayor realce al al que era considerado padre de Jesús, subrayando que, por su medio, el Niño resultaba legalmente inserto en la descendencia davídica y realizaba así las Escrituras, en las cuales el Mesías era profetizado como “Hijo de David”. Mas el rol de José no puede, ciertamente, reducirse a este aspecto legal. Él es modelo del hombre “justo” (Mateo 1, 19), que in perfecta sintonía con su esposa acoge el Hijo de Dios hecho hombre y vela sobre su crecimiento humano. Por esto, en los días que preceden la Navidad, es más oportuno que nunca establecer una suerte de coloquio espiritual con San José, porque él nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.

El amado Papa Juan Pablo II, que era muy devoto de San José, nos ha dejado una admirable meditación a él dedicada en la exhortación apostólica Redemptoris Custos, “Custodio del Redentor”. Entre muchos aspectos que subraya, un acento particular dedica al silencio de San José. Su silencio está penetrado de contemplación del misterio de Dios, en actitud de total disponibilidad a la voluntad divina. En otras palabras, el silencio de San José no manifiesta un vacío interior, sino, al contario, la plenitud de fe que él lleva en el corazón, y que guía cada pensamiento y cada acción suya. Un silencio gracias al cual José, al unísono con María, custodia la Palabra de Dios, conocida a través de las Sagradas Escrituras, confrontándola continuamente con los eventos de la vida de Jesús; un silencio tejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santa voluntad y de confianza sin reservas a su providencia. No se exagera si se piensa que justamente del “padre” José, Jesús haya aprendido –en el plano humano– aquella robusta interioridad que es presupuesto de la auténtica “justicia superior”, que él un día enseñará a sus discípulos (ver: Mateo 5, 20).

¡Dejémonos "contagiar" del silencio de San José! Tenemos tanta necesidad en un mundo, comúnmente bastante ruidoso que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación a la Navidad continuemos el recogimiento interior para acoger y custodiar a Jesús en nuestra vida.

Vaticano, 18 de diciembre de 2005
Benedicto XVI

Después del Ángelus 

[En Polaco] Saludo, cordialmente los peregrinos venidos de la Polonia. Junto con la Virgen María y San José esperamos, en el recogimiento, la venida de Jesús. Deseo que nuestros corazones estén preparados para acogerlo. ¡Maranatha! ¡Ven Señor Jesús!

Traducido de:


San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

¡Enséñame José!

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Mañanitas a San José

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Duerme (Canto a San José)

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Carpintería José (Canto a San José)

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: San José, un hombre, un santo

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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