lunes, 14 de marzo de 2016

Breve ensayo respecto a la misericordia en José



José puso las manos bajo el niño y lo levanto. Era muy ligero, parecía que no pesaba más que los trapitos
que lo envolvían. La costumbre era que el padre levantara al niño y lo pusiera en su regazo.

Jan Dobraczynsky

Un rostro de misericordia


La curación de enfermos, leprosos y  endemoniados, la reivindicación de la mujer y los niños, el acercamiento con publicanos y pecadores, la inclusión de los pobres y marginados -entre otras- son sólo algunas de las acciones de Jesús encontradas en los evangelios,  en ellas se expresa de manera clara y nítida la misericordia de Dios. Si  me pidieran caracterizar la instauración del Reino de Dios, en tanto que proyecto del Padre y misión de Jesús, la palabra misericordia ocuparía sin duda un lugar capital. Y es precisamente, porque  el Reino de Dios quiere manifestar el verdadero rostro de Dios y el amor que tiene para con los más pequeños; el plan salvífico de Dios debe expresarse  en términos de  transformación social de la realidad: perdón, inclusión, justicia, paz, igualdad, solidaridad para con los más necesitados.  Sin embargo, no se logran dichos valores sin misericordia. En este sentido, la misericordia es el motor que impulsa la instauración del Reino de Dios, pero no es una misericordia sin rostro, anónima o  despersonificada. La misericordia de Dios se encarna, toma rostros muy concretos, se posiciona de manera radical ante esferas existenciales determinadas.

De este modo, afirmo que Jesús fue misericordioso porque lo aprendió de dos personas muy concretas. Encontrando en José un rostro de misericordia. De él Jesús aprendió a llamar Abba  a Dios padre, logró entender  la imagen del Padre amoroso que convoca a todos sus hijos  a participar de la vida y la alegría del Reino. José de Nazaret representó demasiado en la vida de Jesús  porque fue   verdadero padre, por tanto, fungía con todas las obligaciones que prescribía la cultura judía: le impuso el nombre, lo introdujo en la descendencia davídica, lo instruyó en la ley y la tradición, lo formó en la fe según la religión judía y le enseñó un oficio[1] –en una palabra:  lo educó. El evangelista Lucas denota la importancia de la figura paterna cuando escribe: «¡Pensar que éste es el hijo de José!»[2], expresión que la gente usa al escuchar a Jesús adjudicarse el pasaje del profeta Isaías en la sinagoga. Según lo que he dicho hasta al momento –en síntesis-  la misericordia que permite el dinamismo del Reino de Dios fue aprendida por Jesús en la figura de José de Nazaret quien de manera silenciosa –simplemente sus manos eran las que hablaban- practicaba la misericordia en la vida cotidiana: en el trato con la gente sencilla del pueblo, en el compartir la vida a diario con María  y en la ternura con la lo miraba día a día, transmitiéndole la misericordia del Padre. Con toda razón algunos autores han descrito a José como “la sombra del Padre”.  La mejor argumentación parte de las parábolas de Jesús en los evangelios y la deducción de sus presupuestos básicos. San  José enseñó a Dios a ser hombre.

Dentro de la tradición de la Iglesia san José es considerado un hombre justo. Sin embargo, su confianza en Dios  le permitió transitar hacia el plano de la misericordia.  Al enterarse José de que su esposa esperaba un hijo que no era suyo la ley le pedía que  evidenciara a María ante las autoridades religiosas por la falta cometida –lo que lo volvería justo al actuar según la Ley-. Por el contrario,  el ángel le anuncia en sueños: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús.»[3] José confía en Dios y hace lo que el ángel le dice. Sólo esta confianza le permite pasar de la justicia que le exigen las instituciones religiosas a la misericordia de Dios. Este acto misericordioso es impulsado por el amor que le tenía a María. Sin importar los comentarios y burlas de la sociedad, que muy probablemente lo criticarán por aceptar a una mujer que le había sido infiel; la honorabilidad de su persona se vio mancillada por aquel acto.  Ahora bien, seguramente Jesús escuchó este relato en repetidas ocasiones por boca de sus padres en el diálogo cotidiano, cuando recordaban la historia familiar. Recordaban como José dejó sin temor trabajo, casa y patria por entregarse al proyecto divino de ver  nacer a Dios de su mujer amada.  Y a su vez, María contaba como aceptó el anuncio del ángel.

En este gesto de misericordia Jesús se inspiró para enfrentar a las rígidas instituciones religiosas e incluir en el Reino de Dios a las personas rechazadas y menospreciadas por la cultura judía: mujeres, niños, publicanos, prostitutas y pecadores. En José encontró un rostro de misericordia que lo llevo a ir contracorriente, para derribar las antiguas estructuras políticas y religiosas que oprimían a las personas con el yugo de la Ley; olvidándose de lo más importante: «¡Ay de ustedes, maestros de la Ley, que son hipócritas! Ustedes pagan el diezmo de la menta, el anís y el comino, pero no cumplen la Ley  en lo que realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe.»[4]

En los evangelios, sin duda alguna, el pasaje  que mejor muestra la misericordia de Dios es la parábola de El hijo pródigo– o El padre misericordioso como prefiero llamarla-  de tal forma que nos muestra una imagen del Padre capaz de perdonar la más grande de las faltas. Jesús  al contar esta parábola abre las puertas del Reino de los Cielos a todo hombre y mujer. Pero lo que resulta importante para mi reflexión es la magnitud de la experiencia de misericordia que debió tener Jesús  para poder personificarla en la figura del Padre.  Sólo consiguió tener dicha experiencia de la relación con su padre José, quien lo cargaba  en brazos recién nacido y lo veía con amor y misericordia, con sus caricias logró que Jesús  experimentara la cercanía del Padre. Incluso es válido pensar que cuando Jesús estaba en el huerto de Getsemaní haciendo oración, antes de su pasión, mientras se dirigía al Padre llamándolo Abba ­–expresión con la que los infantes se dirigían a sus padres- al pronunciar esas tiernas palabras   su memoria lo remitió a José de Nazaret, haciéndole recordar la valentía con la que actuó su padre y la misericordia que siempre le transmitió. Ahora era Jesús quien entregaba su vida por la humanidad; un gesto de misericordia.

Un último pasaje evangélico que nos recuerda la misericordia de Dios  es la parábola de El Buen Samaritano  donde Jesús reconoce la actitud correcta para con el prójimo, dejándonos ésta enseñanza: «Vete y has tú lo mismo»[5]. La lectura de este pasaje me hacía preguntar cómo es que Jesús logra comprender la categoría de prójimo. San José compartía a diario con la gente necesitada de la pequeña Nazaret, quizá algunas mujeres y ancianos o incluso niños, con pequeños gestos cotidianos mostraba su misericordia. Nuevamente, la referencia  a la figura de José, nos hace deducir que Jesús  tuvo que aprender  de él quién era el prójimo, permitiéndole la construcción de esta parábola.

San José juega un papel importante en la vida de Jesús –no muchas veces reconocido- sobre todo en la formación humana, que más tarde le permitirá emprender el anuncio y la instauración del Reino de Dios. La  Sagrada Familia, Jesús, María y José, fueron un pequeño Reino de los Cielos en el cual Dios siempre estuvo presente.  La misericordia  fue el motor que permitió que José llevara a cabo su misión de custodio y protector de los dos grandes tesoros de Dios: María y Jesús. La misericordia se encarnó en José de Nazaret, tomó un rostro concreto; permitiéndole transformar la realidad que englobaba a aquella pequeña familia de Nazaret.  Misericordia que acercó a Jesús con los excluidos y marginados por las instituciones religiosas y políticas. Si Jesús aprendió a cargar a la oveja perdida en sus hombros fue porque vio en José un rostro de misericordia.


Jorge Lozano Lombardo





[1] Cf. RUANO LUCINIO, Mi Padre y Señor san José, Monte Carmelo, España, 1999, pp. 79-91.
[2] Lc 4, 22
[3] Mt 1, 20-21
[4] Mt. 23, 23
[5] Cf. Lc 10, 25-37

sábado, 5 de marzo de 2016

Restauración de una parroquia dedicada a San José en Chile.



Parroquia San José: detalles sobre la restauración de un patrimonio de todos los unioninos

A menos de una semana de que concluyan las obras de reparación de la Parroquia San José en la comuna de La Unión, Noticias Los Ríos conversó con el administrador parroquial, Andrés Chavarría, quien se refirió a los pormenores de las faenas que buscan proteger la estructura de la iglesia y además darle una renovada imagen a uno de los íconos arquitectónicos de la capital provincial del Ranco.
El proyecto iniciado hace casi dos años, contempla dos etapas principales, primero se realizó todo el cambio de techumbre del edificio parroquial, concluyendo con la actual etapa en la que se repararon cimientos y se mejoró -dentro de lo posible- la estructura externa.
La reparación de este emblemático edificio emplazado en pleno centro de la comuna de La Unión fue financiada gracias al aporte voluntario de vecinos y fieles católicos, además del apoyo de algunas empresas locales. El gasto inicial proyectado para la ejecución de la segunda etapa ascendía a unos 60 millones de pesos, sin embargo, ese monto fue insuficiente, dado que a medida que avanzaban los trabajos se encontraron serias deficiencias estructurales, tanto en los cimientos como en las vigas laterales de la torre, lo que obligó a fortalecer la estructura con la instalación de soportes metálicos; según el administrador parroquial, había daños de tal magnitud que de haberse producido algún temblor fuerte en los últimos años, quizá la estructura ya no estaría en pie.
Chavarría señala que desde que comenzó esta campaña ha sido muy complejo alcanzar las metas propuestas, lo que se suma al hallazgo de una serie de problemas que no se ven a simple vista; “los pilares del costado sur y norte de la torre estaban totalmente cortados, esta parroquia no ha caído porque Dios no lo quiso así. Lo que había eran unos pilares de madera que estaban revestidos con cemento, en conclusión, lo que todos veíamos como un gran pilar en el frontis de la parroquia era simplemente madera recubierta, y eso estaba cortado en el extremo de abajo (…) ahora esto se cambió por concreto armado. En la parte norte se hizo un arco de fierro donde sienta la torre y todo eso quedó dentro de una estructura de cemento”, señaló.

“Quedamos Endeudados”

Pese a lo renovada que luce la fachada tras la reparación, lo que sin duda es una buena noticia, el administrador de la parroquia sostiene que, por los gastos extra en fortalecer los cimientos y vigas laterales, “quedamos endeudados, ya se descubrió todo el frontis pero faltan muchos detalles de pintura y cosas menores que requieren de un par de días; yo creo que la entrega oficial será la próxima semana (…) nos quedó una deuda de aproximadamente 37 millones de pesos, por la cual vamos a tener que trabajar y tocar puertas porque tenemos que pagar”.
Respecto a la forma de conseguir esos recursos, Andrés Chavarría señala que  “vamos a tener que buscar un método de conseguir esos fondos. Se está pensando en hacer una campaña local donde incluyamos a vecinos y empresas que no participaron de este proceso, pero para organizar todo eso nos vamos a reunir en las próximas semanas”.

Un Documento Clave

La gran piedra de tope que ha tenido la administración de la parroquia para poder acceder a fondos públicos -vía proyectos- ha sido la infructuosa búsqueda de documentos que permitan realizar el saneamiento de la propiedad donde se emplaza el edificio, “el proceso inicial que emprendimos para sanear la propiedad no tuvo buenos resultados porque tuvimos varios inconvenientes en cuanto a documentación, además de algunas cosas legales que no nos permitieron avanzar”.
Sin embargo, posterior a eso, fue hallado un documento del año 1936, que corresponde a una carta del párroco de ese entonces en la cual él solicitaba a la Secretaría Municipal que le diera copia legalizada de la sesión del terreno por parte de la Municipalidad a ésta parroquia; “por tratarse de una fotocopia, en principio el documento no nos sirvió mucho, pero cuando ya empezamos a investigar en conjunto con la Municipalidad, fueron ellos los que finalmente lograron dar con el original en el archivo nacional en Santiago, con lo que se puede dar Fe de la legalidad del escrito y con ello, el Conservador de Bienes Raíces podrá emitir un Certificado para hacer los trámites de inscripción”.
Chavarría concluyó diciendo que “es un avance significativo el que tenemos hasta la fecha, por lo que creo que va a terminar bien en el futuro (…) la próxima semana viaja un funcionario del municipio a Santiago a conseguir las copias originales y legalizadas, de tal modo que esto constituye un gran paso en el sueño de poder generar inversión pública para este patrimonio cultural, espiritual y arquitectónico que le pertenece a todos los unioninos”, finalizó.
El documento que data del año 1936 cuenta con una serie de datos claves como fechas y firmas tanto del párroco como del propio alcalde de ese entonces, don Carlos Vogel.      



miércoles, 2 de marzo de 2016

San José una figura cercana que nos ilumina

El ejemplo de San José

Este mes en todo el mundo se celebra la fiesta de San José, quien fue honrado con la alta dignidad de ser el custodio elegido por Dios para velar y educar a Jesús en los primeros años de su vida, y procurar así tanto su bienestar como el de la Virgen María.

Este honor es conferido primeramente por la indiscutible fe que José muestra hacia los designios de nuestro Padre; confía en lo que quiere Dios cuando escucha al ángel mensajero que se le aparece en sueños para decirle: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María, tu mujer, porque el engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”(Mateo 1, 20-21).

Al hacer como le dijo el ángel, San José da una prueba irrefutable de confianza en Dios. Por ello, es patrono de la Iglesia universal y ejemplo a seguir para todos los cristianos, primordialmente en lo que refiere a la esperanza en el Señor y el cuidado de una familia.

En la figura de José vemos mucha fe, pero también un camino para transmitir, de padres a hijos, los valores humanos y espirituales que nos llevan a vivir de la forma en que Jesús nos enseñó, con amor y respeto hacia nosotros mismos y nuestros semejantes.

No hace falta recordar que hoy nuestros valores y estructuras sociales se ven confrontados por muchísimos elementos y circunstancias que hacen dudar de nuestras creencias, que retan la fortaleza de nuestra fe. No sólo las familias, sino cada individuo es puesto a prueba en el camino de hallar el sentido de la vida.

Sin embargo, lo que es necesario recordar es que, así como Dios le dio a San José la fortaleza para aceptar y cumplir su voluntad, por sorprendente que esta fuera, de la misma manera Él permanece, amoroso, a nuestro lado para ayudarnos a perseverar en el bien y procurar la felicidad propia y comunitaria.

Únicamente hace falta que nos acerquemos a su presencia. Es necesario pedirle por ese bienestar que Él mismo quiere darnos, pero también agradecer todas las gracias y los dones que nos ha dado, además de confiar, como san José, en los senderos que pone en nuestro camino para llegar a la realización de nuestras vidas.

Juan José Ramírez Escarza


martes, 1 de marzo de 2016

Atento a Dios (Acordes)

Letra y acordes del canto: Atento a Dios

Hace tiempo compuse este canto a San José. Hoy te comparto los acordes de esta sencilla composición. Agradezco tu paciencia. Espero te sirva para recordar, cantando, esa misión que tuvo José de Nazaret respecto a su Hijo Jesús.


domingo, 28 de febrero de 2016

San José, patrono de la capital de Costa Rica


Conozca por qué nuestra capital lleva el nombre de San José

Muchas personas conocen que la capital de Costa Rica se llama San José, pero ignoran el por qué de su nombre.

El escritor e investigador de cultura costarricense, Dionisio Cabal, comentó que el nombre de la provincia de San José procede de la advocación religiosa bajo cuya protección se puso la ciudad.

Cabal afirmó que en 1736 se le conocía como La Boca del Monte (primer nombre del poblado original) y luego pasó a llamarse en 1737 San José de la Boca del Monte, luego “Villita” y “Villa” de San José de la Boca del Monte y con el tiempo se redujo al nombre solo de San José.

Por otra parte, Verónica Jerez Brenes, profesora de Historia de la Cultura, en Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica comentó sobre el origen de este nombre.

Dionisio Cabal relató que en sus orígenes hubo un poblado anterior, llamado Mata Redonda, o “los hatos de Mata Redonda” de donde deriva el nombre de los actuales Hatillos.

El escritor afirmó para poder construir la ciudad y habitarla, se dio un decreto colonial que  obligó a los habitantes de Escazú y Aserrí a poblar con cierta intermitencia la nueva población, y si no lo hacían se les expropiarían los terrenos que tuvieran en sus lugares de origen.

Cuando se estructuró la nueva división política del Estado de Costa Rica, pos colonial, en 1848, la Provincia fue designada con el nombre de su ciudad principal, San José.

Ana Yancy Aguilar 
28 febrero, 2016 


jueves, 7 de enero de 2016

Datos históricos, artísticos y arquitectónicos de la Capillita de San José de Sevilla


Capillita de San José

La primitiva capilla de San José fue levantada en 1509, sobre el solar del antiguo hospital del Gremio de Carpinteros. En 1687 se procedió a su demolición, debido al mal estado que presentaba, siendo levantada la que subsiste actualmente por los mismos carpinteros que gozaron del hospital durante casi dos siglos. 

El Gremio de Arquitectos demandó al de carpinteros pues, en aquellos tiempos, un carpintero no tenía potestad para realizar los planos de un edificio. A pesar de todo, siguió adelante la obra, que se realizó en dos etapas; entre los años 1699 y 1717, Pedro Romero y sus hijos levantan el núcleo principal de la nave y su decoración, en tanto que, entre 1747 y 1766, es Esteban Paredes, se ocupa de la Capilla Mayor y la portada de los pies. De la capilla demolida en el último tercio del siglo XVII tan solo se conserva el artesonado mudéjar de la entrada. 

Sobrevivió a la ocupación francesa, a las posteriores desamortizaciones e incluso a La Gloriosa de 1868 pero, a comienzos del siglo XX, un mortal peligro acechaba: Antonio Halcón Vinent, conde Halcón y alcalde de Sevilla durante tres mandatos, más conocido como El alcalde Palanqueta por su afición a los derribos de edificios y otras construcciones (los Caños de Carmona, por ejemplo), fijó sus ojos en la capilla, que se encontraba en mal estado de conservación. La salvación vino de la mano de su declaración como Monumento Nacional en 1912 (según podemos constatar en la placa de mármol que luce en la fachada). Salvado el trance, se encomienda la custodia de la capilla a los frailes capuchinos, que continúa hasta el día de hoy, en que tres frailes pernoctan cada noche en la casa contigua a la capilla.

De lo que no se pudo salvar es de los sucesos anticlericales durante la II República, que ocasionó daños en las pinturas de las bóvedas a causa del incendio provocado en 1931.

La portada principal es bastante monumental, considerando el pequeño tamaño de la templo. Está construida en ladrillo y azulejo, al estilo barroco como el resto del templo, con un cuerpo principal, de vano adintelado de buenas dimensiones y dos esculturas a los lados que nos muestran a Santa Ana con la Virgen Niña y San Joaquín. Las pilastras cajeadas de los laterales sostienen un segundo cuerpo, presidido por la imagen de San José en una hornacina, diseñada por Lucas Valdés en 1716. Dos medallones con relieves de San Fernando y ¿la reina Isabel la Católica? flanquean al titular del templo. Corona la fachada una espadaña de dos cuerpos en color almagra que contrasta con el tono anaranjado del resto.

La portada lateral, también barroca, aunque más sencilla, es de menor tamaño, adintelada con pilastras cajeadas. Sobre el vano, un relieve nos muestra la escena de Los Desposorios de la Virgen. Sobre ella, a un lado, se observa un reloj de sol. Igualmente, hay varias placas recordatorias en la fachada: la de adscripción de la capilla a la Basílica de san Juan de Letrán, en Roma, o la declaración de Monumento Nacional. 

Cuando penetramos en la capilla, comprendemos a lo que se referían los antiguos con la expresión horror vacui (miedo al vacío). Y es que, en la capillita de San José no cabe ya ni un sello de correos en paredes, techos, retablos o suelo. Se compone tan abigarrado espacio de una sola nave rectangular, con bóveda de cañón y un pequeño crucero ante el presbiterio, cubierto por una cúpula elíptica con linterna ciega. En el lado de la Epístola del crucero hay adosadas dos pequeñas capillas y la sacristía.

Comenzamos el recorrido por el muro de la Epístola y seguiremos en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tras pasar tres estaciones del Vía Crucis casi juntas, representadas en marcos dorados que contienen relieves policromados, vemos una pequeña hornacina dorada igualmente, con interior forrado de espejos, que alberga una imagen anónima del patriarca San José sosteniendo al Niño con ambos brazos.

El retablo de los Desposorios de San José y Santa María le continúa tras unas pinturas al óleo enmarcadas en dorado. Atribuido a Pedro Duque Cornejo, se trata de un arcosolio totalmente tallado, con un relieve en un medallón central que representa esta escena. En el ático aparece un fraile abrazando una gran cruz (¿fray Diego de Alcalá?) que no he podido identificar.

Después de pasar otra pequeña hornacina con una talla del Niño Jesús vemos, a nuestra derecha la capilla de  la Divina Pastora. En el retablo se representa un grupo escultórico con esta advocación de la Virgen, tan querida por los padres capuchinos, acompañada del Niño que acaricia a una oveja. Fue tallado en 1916 por Juan Luis Guerrero. En la hornacina del banco vemos una cabeza cortada del Bautista.

Esta capilla se comunica lateralmente con otra que acoge a un crucificado, el Santísimo Cristo del Perdón, obra moderna, de 2001, del taller de Jesús Curquejo Murillo. Como curiosidad, la cuerda que sujeta el paño de pureza no está tallada, sino que es auténtica.

Giramos a nuestra izquierda y, a través de un arco que nos comunica con el brazo de la Epístola del crucero, volvemos a la nave central. 

José Becerra
jueves, 7 de enero de 2016



Letanías a San José

San José

Como tú (Canto a San José)

Himno a San José (Popular en Chile)

Fan de San José

San José abriga a la Virgen María, en su vestimenta

Meditación Papa Francisco sobre la Sagrada Familia 28dic2014

Maestro de fe (Canto a San José)

Atento a Dios (Versión CD)

Magníficat de San José

¡Abbá José!

¡Tú eres un nuevo José!

)

Hijo de Dios, hijo de José

Video: invitación fiesta de San José en San Esteban

Himno a San José

Súplica a San José, custodio y padre

Canto de ofertorio misa de San José: Pan y Vino

Canto a San José: 'Tu justicia

21feb2014 Modelo de amor al Señor (Canto a San José)

Entrevista con uno de los grandes especialistas del Centro Josefino Español

Homilía de apertura del XI Simposio Internacional sobre San José

Entrevista de Radio Vaticano con ocasión del XI Simposio Internacional sobre San José

Palabras de Bienvenida del Obispo de Ciudad Guzmán

Primer día del Simposio Internacional sobre San José

Video: Protector de la vida (Canto a San José)

San José en el escudo del Papa Francisco

Canto: El silencio de San José

Fiesta de San José en el Cuzco 2012

Video: Fiesta de San José 2012 en la Parroquia de San Esteban

¡Grande eres, José!

Video: Vamos a Jugar señor San José (Canto)

Video: Plegaria, canto a San José

Video: Canto a San José del Ministerio de Música Cristo Rey

Video: José de María inseparable

En casa de José de Nazaret

Casita de Nazaret (Canto a la Sagrada Familia)

Recordando a un gran apostol de San José. 100 años de su pascua al Padre

Jóvenes de San José

¿Qué decir? (Canto a San José)

Un fragmento de la obra "Canción de José"

San José una fuente de inspiración la vocación a la paternidad

La fuente número 100 del Vaticano, dedicada a San José

Joven Nazareno (Canto a San José)

San José (Canto a San José)

Video: Villancico de José

Video: San José, una historia de amor (Canto a San José)

Video: Tu mirada (Canto a San José)

En el Jubileo de los 100 años de un gran apóstol de San José, II Parte

En el Jubileo de 100 años de la partida de un apóstol de San José

Imágenes X Simposio Internacional sobre San José 2009

San José en el Simposio Internacional de Kevelaer 2005

San José en la pintura de Ricardo González Copado

San José en 'El pulso de la fe'

Conversación con San José / Rozmowa ze Świętym Józefem

Audio: La virtud de San José

Video: 18 de marzo de 2009 Meditación Josefina en el rezo de Vísperas de Benedicto XVI

Video: 19 de marzo de 2009 Palabra de vida dedicada a San José por el P. Jesús Higueras

Video: 19 de marzo de 2009 La actualidad de San José. Por José Luis Navas

Canto: 'Carpintero'. Un canto del cantautor católico Felipe Gómez

Benedicto XVI, Misa del 19 de marzo de 2009. Viaje Camerún-Angola.

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